“Esa empresa no contrataba personas como yo”, los prejuicios cierran puertas en Venezuela
Bryan Granado *Roberto vive en Caracas, tiene 23 años y estudia Administración.
Nació con una variación intersexual —condición en la que las características sexuales no encajan por completo en las definiciones típicas de masculino o femenino—, aunque durante años no encontró palabras para explicar lo que eso significaba.
No recuerda cuándo empezó a notar que había algo distinto en la forma en que lo miraban, pero sí reconoce el patrón: la escuela, los pasillos, los recreos, los comentarios que no siempre eran insultos directos, pero tampoco eran otra cosa.
“Uno aprende a quedarse callado”, dice.
La cédula llegó después, como llegan los trámites inevitables.
No hubo celebración ni ceremonia.
Solo un momento en el que se quedó mirándola sin decir nada.
Luego la guardó.
“No sé… fue extraño, pero sentí ganas de llorar”, recuerda.
A cientos de kilómetros, *Natasha vive en Maracaibo, tiene 27 años y trabaja en repostería por encargo.
Nació con sexo masculino —años después inició voluntariamente su proceso de transición y hoy se identifica como una mujer transexual, tras someterse a intervenciones médicas como parte de ese proceso—.
Todavía recuerda una de las veces que entendió que su identidad bastaba para cerrar una puerta.
“Me dijeron que esa empresa no contrataba personas como yo”, cuenta.
No hubo explicación adicional.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en efectococuyo.com — el contenido pertenece a Efecto Cocuyo.