Mayda Hočevar: de la filosofía del derecho a la defensa de derechos humanos
«Jamás cambiaría este verde ni el azul del cielo». Así me respondió Mayda Hočevar cuando le pregunté, en aquel difícil año 2019, por qué no se iba de Venezuela si tenía nacionalidad eslovena. Ese país —de donde salió su padre para huir del nazismo— anunció entonces un plan para repatriar a eslovenos y venezolanos de origen esloveno que residieran en Venezuela. La oferta incluía el pago de los pasajes por parte del gobierno de Eslovenia y un estipendio para alojamiento y subsistencia durante los primeros 18 meses.
Mayda significa «Mariíta» en esloveno y el símbolo sobre la «c» de su apellido se llama carón y hace que esa letra se pronuncie como una «ch». Mayda nació, creció, estudió y ejerció como profesora de Filosofía del Derecho en Mérida, en la Universidad de Los Andes, donde un día de 2014, en plenas protestas sociales reprimidas con saña por el gobierno, decidió que su título de abogada era más útil al servicio de la defensa de los derechos humanos.
«No solo empezamos a trabajar en derechos humanos, sino también a crear un observatorio. Al estar dentro de una universidad, asumimos también con mucha seriedad la investigación y la formación. Desde que acepté ese reto y ese compromiso, sentí con claridad que se trataba de algo demasiado importante como para negarme. Sabía, además, que muchas veces el Consejo Universitario crea comisiones o propone instancias para atender distintos asuntos, y luego todo termina diluyéndose. En este caso pudo haber ocurrido lo mismo, pero quienes estábamos en el origen del observatorio entendimos que el momento histórico exigía ese compromiso».
Mayda nos cuenta el origen del Observatorio de Derechos Humanos de la Universidad de Los Andes (ODH-ULA) en una entrevista virtual concedida desde Europa, a donde tuvo que irse contra su voluntad hace dos años, debido a la persecución que inició el gobierno de Nicolás Maduro tras las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024.
Alta, blanquísima, de contextura delgada y rizos castaños, Mayda habla bajito y con acento merideño. Casi siempre está sonriendo, pero con una sonrisa que no es tanto alegría como reflejo de empatía, calma y una profunda comprensión por quienes han sido víctimas de violaciones de derechos humanos y por quienes conforman su equipo de trabajo.
Pese a la distancia, no ha dejado de defender y promover los derechos humanos en Venezuela, sobre todo los de universitarios y presos políticos de la región andina. Recientemente hizo una investigación en el Centro de Derechos Humanos Aplicados de la Universidad de York, en el Reino Unido, sobre la memoria de la represión universitaria en Venezuela (2014-2024) y el papel de las universidades como espacios de resistencia y defensa de los derechos humanos.
«Me parece muy importante pensar el país desde fuera, porque a veces, estando allá y en medio de todo lo que ocurre, no hay tiempo para verlo con cierta perspectiva. También considero fundamental sensibilizar a personas de otros países, especialmente en las universidades, porque todavía hay mucha incomprensión y confusión sobre el caso venezolano, así como una fuerte ideologización en su análisis.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en elestimulo.com — el contenido pertenece a El Estímulo.