San Dionisio Pueblo Viejo: electricidad, conectividad y una nueva oportunidad para la comunidad ikoots
En San Dionisio Pueblo Viejo , Oaxaca, la electricidad dejó de ser una certeza para convertirse durante años en una de las principales dificultades de la vida cotidiana de la comunidad indígena ikoots, ubicada entre lagunas conectadas con el océano Pacífico y barras de arena, donde las interrupciones en el suministro eléctrico se prolongaron durante dos décadas.
Al ser un pueblo pesquero , para los habitantes de este lugar el mar decide el futuro del sustento diario y el acceso a la electricidad representa una necesidad básica y una puerta hacia la comunicación , la educación y nuevas oportunidades.
Como parte del proyecto “ Justicia Energética ” impulsado por la Comisión Federal de Electricidad ( CFE ), se instaló en la comunidad un sistema de baterías de almacenamiento de energía con tecnología de Huawei y paneles solares de Solarvatio con el objetivo de mejorar el suministro eléctrico para la comunidad del Istmo de Tehuantepec .
Durante un recorrido por la región, a un año de la instalación de la solución fotovoltaica que transformó el modo de vida en una de las zonas de difícil acceso que hay en México, EL UNIVERSAL reunió las historias de quienes habitan este territorio.
La electricidad como parte de la vida cotidiana La palabra ikoots significa “ nosotros ” en huave , la lengua originaria que se habla en esta región del Istmo de Tehuantepec y forma parte de la identidad de sus habitantes.
Para esta comunidad la principal actividad económica es la pesca, por ello contar con electricidad permite la conservación de los productos obtenidos durante la jornada, además del uso de electrodomésticos y el acceso a internet .
También abre la posibilidad de mantener comunicación con otros pueblos para comercializar los insumos obtenidos del mar y coordinar el traslado de las embarcaciones.
“ Al inicio nos dijeron que el proyecto iba a beneficiar a unos cuantos, y la comunidad acordó que fuera parejo para todos, porque todos somos familia ”, relató Marcelino, uno de los pescadores beneficiados con la instalación de 73 sistemas de almacenamiento de energía solar .
Para él, el cambio también se refleja en actividades que pueden parecer cotidianas para quienes viven en zonas con acceso permanente a electricidad.
“Cuando llegó el proyecto logramos ver la televisión , tenemos internet y todas las casas están conectadas.
Ahora contamos con comunicación para mandar lanchas.
Antes la gente se enfermaba y ya no llegaba al doctor ”, contó.
Internet: una ventana para las nuevas generaciones Para los niños y jóvenes de San Dionisio Pueblo Viejo , la llegada de la conectividad también representa una posibilidad de acercarse a conocimientos que antes estaban fuera de su alcance.
Cecilia, de 14 años, sueña con estudiar Biología Marina.
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