El regreso de Chailly a Donostia y el adiós a La Scala marca la clausura de la Quincena Musical
QUINCENA MUSICAL Obras de Dvorák, Verdi y Chaikovski Intérpretes Julia Hagen, violonchelo.
Orfeón Donostiarra y Filarmónica de la Scala Director Riccardo Chailly Lugar Auditorio Kursaal, San Sebastián Fecha 29/30-VIIIEn agosto de 1997, la Quincena Musical de San Sebastián recibía a la Orquesta Filarmónica de la Scala de Milán dirigida por su titular Riccardo Muti.
Aquel histórico encuentro incluyó el homenaje al Orfeón Donostiarra, que celebraba su centenario y recibía la medalla de oro del festival.
Los conciertos tuvieron lugar en el Teatro Victoria Eugenia y en el Velódromo de Anoeta, donde más de 2.000 personas escucharon 'preciosas' —así se dijo entonces— versiones de la 'Misa solemne' de Cherubini y de las 'Cuatro piezas sacras' de Verdi.
En paralelo, el Festival Internacional de Santander acogía el final de la gira de la Orquesta del Concertgebouw de Ámsterdam, que dirigía Riccardo Chailly, quien tras años como titular de la agrupación y 'un proceso nada sencillo', había conseguido lo que el propio director llamaba un nivel de comunicación con los músicos que le hacía 'sentir por fin que estoy en el lugar adecuado y en el momento justo'. 'Mutatis mutandis', Santander y Donostia han recibido este año a Riccardo Chailly con la Filarmónica de la Scala pocos meses antes de que abandone el puesto de titular.
Chailly dejó Ámsterdam en 2004 y llegó al teatro milanés en 2015, sustituyendo a Daniel Barenboim, reemplazante a su vez de aquel Riccardo Muti a quien se sigue recordando como un coherente y muy controvertido gestor artístico del teatro.
Entre sus mayores logros queda el de haber elevado la disciplina y la precisión de la orquesta a la que dio una dimensión sinfónica autónoma e internacional.
La Scala de Milán © 87 QM / Iñigo IbañezFrente a él, el balance que ahora se hace de Chailly es menos personalista, tras marcar una línea artística centrada en el redescubrimiento de las obras italianas desde sus fuentes originales, en la mirada a un repertorio internacional poco frecuentado y en situar a la orquesta en una posición central de su proyecto.
Si Muti construyó interpretaciones tensas, verticales y sometidas a una voluntad unificadora; Chailly deja resultados menos carismáticos en el contexto de un método de trabajo más equilibrado con la intención de recuperar la identidad italiana de la institución.
En el mes de mayo, Chailly dirigió en La Scala 'Nabucco'.
Fue su décimo título verdiano en el coliseo milanés y su último compromiso operístico como director musical, previo al 'Réquiem' de Verdi que dirigirá en octubre con Anna Netrebko, Ekaterina Gubanova, Fabio Sartori y Michele Pertusi.
Chailly podría repetir que se despide de Milán tras haber estado en el lugar adecuado en el momento justo.
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