La realidad de la vivienda en términos de pobreza: Madrid presenta un "sobreesfuerzo residencial" al pagar el alquiler
La realidad de la crisis de la vivienda en España no es homogénea.
El golpe más fuerte se lo llevan aquellas zonas más pobladas y las que reciben un mayor volumen turístico en temporadas vacacionales: Madrid, Barcelona, Baleares o Valencia son buenos ejemplos de esta realidad.
Un escenario que trae consigo aparejado la escalada de los precios para uso residencial por las nubes, lo que declina a su vez en el aumento de la tasa de pobreza.
Esta es la conclusión reflejada en el XVI Informe sobre el Estado de la Pobreza en España elaborado por la EAPN-ES en materia de vivienda.
Por un lado, pese a la extensión de los ingresos entre la población en pobreza en 1,2 puntos, llegando al 5,6% -su máximo-, la cifra continúa siendo demasiado baja para alcanzar a las necesidades reales.
"La vivienda se confirma como una partida de gasto del hogar prácticamente ineludible que absorbe buena parte de los ingresos, especialmente si se vive de alquiler", aborda el estudio.
En términos de pobreza severa, el 28,3% de las personas que vivían en alquiler en 2025 se vieron obligados a destinar más del 40% de sus ingresos, teniendo en cuenta que tan solo el 2,1% de los que no están en pobreza se encuentran en esta tesitura.
A vista general, en 2025 el 29,1% de las personas en pobreza vive en alquiler a precio de mercado, casi el doble que entre el resto de población (14,5%), un incremento poblacional que aconteció durante la recuperación económica a partir de 2015.
"El impacto del problema del precio de los alquileres es mayor entre quienes residen con niños y jóvenes, la población internacional, las personas en desempleo y quienes viven en zonas urbanas", recoge el estudio.
Una realidad que se traduce en que el porcentaje de gasto por la vivienda de las personas en situación de pobreza sea cada vez más elevado, teniendo en cuenta que la media está en 342 euros.
Aquellos que viven en alquiler a precio de mercado destinan más de la mitad de sus ingresos, en torno a un 51,4%, a diferencia de los que viven en propiedad con un 26,4%.
Sin embargo, la tensionada situación, pese al elevado coste, aboca a las personas a recurrir más al mercado del alquiler al no poder optar a la compra.
El "sobreesfuerzo residencial" ejemplificado en Madrid Y es que en términos generales, a nivel estatal la proporción de personas en casas en propiedad ha sufrido una caída al 73,7% el año pasado, mientras que el alquiler ha aumentado en seis puntos, hasta el 20,8%; un cambio completamente estructural y con consecuencias en el coste de la vivienda y el difícil acceso al mercado del alquiler.
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