Carlos Arias: «La abogacía va a cambiar mucho, pero la relación con el cliente no la sustituirá una máquina»
La abogacía atraviesa un periodo de transformación convulsa en el que conviven viejos escollos sin resolver y nuevos desafíos que obligan a replantear el ejercicio de la profesión.
Sobre su presente y su futuro reflexiona el decano del Colegio de Abogados de Córdoba, Carlos Arias, quien repasa sus seis años al frente de la institución.-¿Qué balance hace de su gestión y qué asuntos quedan pendientes?-Estos seis años se han pasado como un suspiro.
Nuestro lema en la primera campaña era 'El Colegio contigo', y creo que se ha cumplido con creces.
Se ha abierto de una manera tremenda a los colegiados, se ha convertido en su casa y hay una cercanía que se nota desde que se entra.Nuestros objetivos fundamentales han sido mejorar el trato con los abogados, reforzar la formación y atender los problemas de la profesión.
Esto último ha cobrado especial importancia con la nueva Ley de Eficiencia, que ha supuesto un esfuerzo tremendo para formar a los compañeros en los cambios legislativos.Y después tenemos una cuestión pendiente que nos preocupa mucho: la mutualidad.
Este Colegio se ha caracterizado por ser pionero en la reivindicación de una pasarela que permita a los compañeros incorporarse al sistema público de la Seguridad Social.-Cuando asumió el decanato, ¿cuáles eran sus principales preocupaciones?-Mi primera preocupación venía de mi etapa anterior como diputado y defensor del colegiado.
Observaba, y sigo observando, situaciones de maltrato a abogados y abogadas en su relación con algunos funcionarios.
No hablo de todo el mundo, pero sí de casos concretos que conocía de primera mano.Y, por supuesto, está la formación.
Con las nuevas leyes, los MASC, las mediaciones y las conciliaciones, la formación es imperativa.
Estamos ante un cambio enorme, como darle la vuelta a un calcetín: hemos pasado de los juzgados a los tribunales de instancia y se está implantando, por fin, una oficina judicial de la que llevamos oyendo hablar casi cuarenta años.El problema es que se ha hecho prácticamente de golpe, en un año, sin un periodo de transición suficiente.
Eso genera desfases y complicaciones que no se habían previsto.
Son disfunciones que habrá que ir corrigiendo.-La Administración de Justicia sigue arrastrando un importante atasco. ¿Qué necesita Córdoba?-Lo he dicho muchas veces: la Justicia es la Cenicienta de las administraciones y sigo pensando lo mismo. ¿Qué medios hacen falta? Jueces, jueces y más jueces.
Y personal.
Antes, crear un juzgado suponía poner un juez, un letrado de la Administración de Justicia, varios funcionarios y toda una estructura.
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