La inyección que rejuvenece la sangre y revierte el envejecimiento se probará en humanos
Una startup llamada Generation Lab asegura haber creado la primera terapia capaz de frenar el envejecimiento a través del torrente sanguíneo.
La compañía ya la está probando en un grupo reducido de personas antes de lanzar un ensayo clínico más amplio.
Se trata de un tratamiento inyectable, al que Generation Lab ha llamado 1 Generation, que combina dos fármacos ya existentes.
Según una ficha de la propia empresa, el compuesto "bloquea la propagación sistémica del envejecimiento en el torrente sanguíneo, reactiva el mecanismo de reparación propio del cuerpo y restaura la salud y la juventud en múltiples tejidos".
La compañía ha empezado a ofrecer acceso a la terapia a un grupo reducido de personas, entre ellas periodistas especializados en biomedicina, bajo la promesa de formar parte de una cohorte privada supervisada por médicos.
Alina Su, directora general de la empresa de solo 26 años, ha llegado a afirmar que "hay una larga lista de espera que incluye a muchos famosos, gente conocida, gente de la que habréis oído hablar", y que la compañía está "encantada de haber creado este fármaco [porque] esta primera terapia de longevidad en el cuerpo humano ya está aquí y realmente funciona".
Ya corren más rápido que Bolt y saltan más alto que Sotomayor, pero convertir a robots humanoides en atletas no tiene sentido Ross Walker Los Juegos Mundiales de Robots Humanoides de Pekín han mostrado avances técnicos notables, pero comparar sus marcas con récords humanos resulta engañoso La cara científica de Generation Lab es Irina Conboy, una reputada investigadora conocida sobre todo en el campo de la parabiosis, la técnica que consiste en unir quirúrgicamente los sistemas circulatorios de un animal joven y otro viejo.
Este procedimiento, también llamado intercambio heterocrónico de sangre, es una de las pocas intervenciones que ha demostrado de forma consistente rejuvenecer a un animal viejo en el laboratorio.
El problema, evidente, es que nadie puede pasarse la vida conectado por las venas a otra persona más joven.
Así que la siguiente búsqueda científica se centró en replicar esos beneficios sin necesidad de compartir fluidos corporales, y Conboy sostiene que ahora lo ha logrado con una combinación de dos fármacos que producen efectos de rejuvenecimiento sin recurrir a ningún intercambio de sangre.
Quien es Irina Conboy Conboy ha dedicado buena parte de su carrera a estudiar si los rasgos de la juventud, o de la vejez, pueden transmitirse entre animales a través de la sangre.
En 2005, siendo investigadora en la Universidad de California en Berkeley, conectó quirúrgicamente a ratones de dos meses con otros muy ancianos y descubrió que la capacidad de curación de los animales viejos mejoraba de forma notable.
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