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Islandia no cree en los milagros: "Ni el 'sí' ni el 'no' van a arreglarnos"

El Mundo Internacional ·
Islandia no cree en los milagros: "Ni el 'sí' ni el 'no' van a arreglarnos"

La isla vivió el sábado su última jornada de referéndum sobre la UE consciente de que ni Bruselas ni el aislamiento resolverán sus problemas

Entre los autobuses que 'cargaban' y 'descargaban' turistas - por utilizar el vocabulario vernáculo de los taxistas de Madrid - los habitantes de Reikiavik iban entrando y saliendo ayer del Ayuntamiento de la capital islandesa , donde estaba uno de los colegios electorales del referéndum en el que ese país debía decidir si entablaba negociaciones para la entrada en la Unión Europea .

El consistorio está en el corazón demográfico del 'sí', una zona de alto nivel educativo y económico, a la que separa un creciente abismo cultural de la población con niveles de estudios más bajo, dedicada a la pesca y a la agricultura, que votó 'no'. La pugna entre esas 'dos Islandias' era visible en el semisótano de arquitectura industrial del Ayuntamiento en el que estaban las ocho mesas electorales del colegio.

Los partidarios del 'sí' eran conscientes de que la consulta no iba ni a meter a Islandia en la UE ni a solucionar los problemas más graves del país , que para ellos eran económicos . Los pocos votantes del 'no' con los que se encontró este periódico defendían un nacionalismo que se había incendiado debido a la desinformación lanzada por una bien engrasada campaña de desinformación de los euroescépticos, como la radio Þjóðmál, que dijo que, si el país entra en la UE, podría ser será obligado a exportar su producción eléctrica al continente.

Esas teorías sin ninguna base real encontraron terreno fértil en un país tradicionalmente aislado, emocional y culturalmente cercano a los otros nórdicos (Dinamarca, Noruega, Suecia, y Finlandia) y a Groenlandia, pero que opina que no tiene nada en común con, por ejemplo, Hungría o Polonia, y que mira con suspicacia a naciones como Francia, Alemania u Holanda.

La visión del 'si' no otorgaba propiedades mágicas a la UE. "Nuestro mayor problema es la inflación, que lleva a unos tipos de interés que hacen que sea imposible comprar una vivienda , y eso no lo va a solucionar ni el 'sí' ni el 'no' , porque es algo que tenemos que solventar los propios islandeses, y que va a ser doloroso. Desde luego, Bruselas no va a venir a arreglarnos eso", explicaba uno de los voluntarios del colegio electoral, que cobraban un mínimo de 82.000 coronas (583 euros) por una jornada laboral de hasta 18 horas, y que prefería no dar su nombre porque tenía prohibido hablar con la prensa.

Para Gillis, una arquitecta de 70 años que tenía un aire de 'bohemia ártica' gracias a su combinación de pelo blanco semioculto por una boina parisina combinada con el abrigo de rigor para protegerse el frío sol de Reikiavik, "el problema es nuestra divisa nacional, la corona. Para una economía pequeña y un país pequeño, tener una moneda independiente es un problema, no una ventaja. Pero, si queremos entrar en el euro, vamos a tener que hacer un ajuste tremendo . Así que este referéndum no nos quita responsabilidad. Ni dentro ni fuera de la UE nuestros problemas van a solucionarse milagrosamente", dictaminaba.

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