Círculos de sanación: un espacio para sacarse las máscaras y acompañar cambios vitales, duelos y soledades
Desde que el mundo es mundo, los primeros integrantes de la familia humana se juntaban alrededor de una fogata para compartir relatos, transmitir conocimientos, conjurar miedos.
Esa costumbre se heredó como tradición y la modernidad la adoptó bajo la forma de un crisol sin fin de variables al uso.
En la actualidad, irrumpe en la agenda con el nombre de círculos de sanación, espacios grupales de encuentro y reflexión orientados al bienestar emocional y físico , en los que la experiencia de un participante puede devenir en medicina para otro .
La premisa es la misma de siempre: la contención mutua y la experiencia compartida tienen valor terapéutico, una idea tan vieja como el fuego y tan contemporánea como la evidencia que la respalda.
La caminata que fortalece brazos, piernas y abdomen y exige fuerza “Un círculo de sanación es, ante todo, un espacio de encuentro para sacarnos por un rato las máscaras, dejar de intentar demostrar que estamos bien y permitirnos estar como estamos”, explica la doctora Sol Sananes, médica de la UBA, especialista en medicina ayurveda e integrativa.
Para la autora del libro Ayurveda para sanar , la demanda de este tipo de dispositivos tiene que ver con “la necesidad de encontrarnos, compartir lo que nos pasa y sentirnos acompañados”.
Los healing circles , adoptados por algunas culturas indígenas americanas como forma de resolver conflictos y mantener la armonía, empiezan a ganar visibilidad como una plataforma de acompañamiento de procesos de transformación personales.
A través de dinámicas semanales, los participantes comparten pautas concretas para la incorporación de hábitos de alimentación saludables , observar el descanso, la pausa consciente o el manejo de las emociones, en muchos casos como complemento del trabajo terapéutico individual.
La función del grupo es acompañar cambios vitales, duelos, soledades y padecimientos.
Poner palabras al dolor, ser escuchado sin juicios, reírse de las propias contradicciones, aportar pertenencia, perspectiva y compañía.
En ningún caso los círculos de sanación sustituyen la consulta clínica .
Ante patologías orgánicas, el abordaje profesional específico es requisito irrenunciable.
El apoyo entre pares, de todos modos, acumula cada vez más prestigio académico.
El estadounidense Martin Seligman , referente de la psicología positiva, respaldado en múltiples estudios científicos y hallazgos empíricos, consagró la idea de que los “otros” son el “mejor antídoto” de las vicisitudes de la vida y el estimulante “más confiable” que existe , desde la certidumbre de que los vínculos actúan tanto de escudo contra el estrés como de amplificadores de la felicidad.
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