Nepal abre túneles inundados sin saber si encontrará supervivientes o cadáveres
La sucesión de obstáculos ayuda a explicar cómo una operación con militares, policías, ingenieros, explosivos y especialistas extranjeros sigue sin alcanzar, casi 120 horas después de la inundación, el lugar donde se busca a los trabajadores.
EFE/EPA/NARENDRA SHRESTHA Nadie sabe qué hay al otro lado del agua.
Los rescatistas creen que decenas de trabajadores pueden encontrarse más adentro, en las instalaciones subterráneas de la central hidroeléctica Upper Trishuli-3A, pero el túnel está inundado hasta el techo y una masa de roca, tierra y lodo bloquea el camino hasta ellos.
No saben si alguno sigue vivo.
Tampoco si encontrarán cuerpos cuando consigan entrar.
El domingo abrieron en la montaña un hueco de apenas 60 por 90 centímetros.
Varios militares descendieron sujetos por cuerdas y gritaron hacia el interior.
Nadie respondió.
Llevaban cuatro días intentando llegar.
Este lunes empezó el quinto.
Una excavadora que no cabe en un helicóptero Durante la madrugada, una nueva voladura permitió avanzar y comprobar hasta dónde llegaba el agua, pero no alcanzar el punto donde se cree que estaban los trabajadores cuando la riada arrasó el miércoles la central y buena parte del valle.
“Si no hubiera agua dentro, ya habríamos llegado hasta el lugar donde creemos que están atrapados”, explicó Shri Ram Neupane, ingeniero y experto en túneles que participa en la operación, al medio nepalí Setopati.
Más allá del agua hay una enorme acumulación de piedras, tierra y lodo.
Para retirarla necesitan dos grandes excavadoras.
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