Cómo crecer, pero también distribuir
¿Para qué sirve crecer si no es para que suban los salarios? La pregunta parece ingenua, pero treinta años de economía mexicana la responden con una paradoja que debería hacernos pensar: el sexenio que más creció fue el peor para el salario de los trabajadores formales, y el que menos creció fue, por mucho, el mejor.
Esos son los hechos.
Al comparar el crecimiento promedio del PIB de cada sexenio, desde el de Ernesto Zedillo hasta hoy, con la evolución del salario promedio de cotización al IMSS en términos reales, el resultado podría parecer desconcertante.
Con Zedillo la economía creció 3.4 por ciento anual en promedio, la mejor marca del periodo.
Pero la crisis de 1995 le arrancó al salario real de cotización más de una cuarta parte de su poder de compra y cerró el sexenio por abajo del nivel que tenía en 1994.
Recuperar el nivel previo al colapso le tomó al país más de dos décadas.
Los tres gobiernos siguientes combinaron crecimiento mediano de la economía pero con salarios prácticamente congelados.
Con Vicente Fox y Felipe Calderón, el PIB avanzó alrededor de 2.0 y 1.8 por ciento anual en promedio, con ganancias salariales reales marginales.
Con Enrique Peña Nieto la economía creció 2.4 por ciento en promedio y el salario real de cotización apenas 2.6 por cient o... pero en los seis años completos.
La estabilidad macroeconómica, tan celebrada, nunca llegó a las nóminas.
Y entonces los papeles se invirtieron.
Con Andrés Manuel López Obrador el crecimiento promedio fue de apenas 1 por ciento anual, el más bajo desde Miguel de la Madrid, con un acumulado sexenal de 5.6 por ciento.
Pero el salario real de cotización subió alrededor de 24 por ciento: casi diez veces lo logrado en el sexenio anterior.
El patrón continúa.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.elfinanciero.com.mx — el contenido pertenece a El Financiero.