Maranta, la planta que “reza” y se mueve sola: así se cuida
La Maranta leuconeura se mueve cada día: abre sus hojas con la luz y las eleva al anochecer.
Esta planta tropical de follaje verde, crema y rojizo procede de bosques húmedos americanos, vive mejor dentro de casa y requiere iluminación filtrada, calor estable, humedad ambiental alta y riego controlado.
El fenómeno ocurre de forma cotidiana por un mecanismo llamado nictinastia, regulado por la luz y el reloj interno vegetal.
La maranta recibe el apodo de “planta de la oración” porque sus hojas se pliegan durante la noche; para conservar ese movimiento y evitar daños, necesita reproducir en interiores las condiciones del sotobosque tropical.
El plegado nocturno de la maranta responde a su reloj biológico Durante el día, las hojas de la maranta permanecen más extendidas para aprovechar la luz disponible.
Al caer la tarde, se levantan y adoptan una posición vertical que recuerda a unas manos juntas.
El comportamiento recibe el nombre de nictinastia.
Según ToxiPets, este movimiento periódico es uno de los rasgos más reconocibles de la especie y explica su denominación popular en inglés, prayer plant.
La base de este cambio está en estructuras especializadas ubicadas en la base de los pecíolos.
Las células modifican su contenido de agua y alteran la inclinación de las hojas en respuesta al ciclo de luz y oscuridad.
El movimiento, por sí mismo, no indica que la planta tenga un problema.
Una maranta sana puede subir y bajar sus hojas a diario mientras mantiene el follaje firme, los colores definidos y los bordes sin zonas secas.
Cuando el cambio se vuelve menos visible, las guías de UK Houseplants señalan que puede existir falta de luz o un debilitamiento general.
Las hojas caídas de forma constante, enrolladas o con bordes deteriorados requieren revisar las condiciones del ambiente.
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