Decimos que el género de una IA nos da igual, hasta que llega el momento de pagarle
La IA suele tener voz de mujer.
Desde la primera Siri hasta la actual Alexa, pasando por el GPS: los asistentes virtuales han adoptado tradicionalmente voces femeninas por defecto.
No es casualidad, hay razones psicológicas para ello .
Para entender estas dinámicas, un grupo de investigadores suizo ha analizado cómo influye el género de un agente virtual.
Los sesgos .
La industria tecnológica dio prioridad a las voces femeninas hasta convertirlas prácticamente en la norma.
Esta decisión se apoya en sesgos cognitivos heredados de una sociedad sexista: los estudios sobre comportamiento avalan la asociación entre voz femenina y las funciones de asistencia, recepción o atención al público.
A una IA que percibimos como femenina solemos atribuirle amabilidad, empatía y capacidad para tranquilizarnos.
De ahí que la voz por defecto de estas herramientas sea habitualmente la de mujer: tenemos la percepción de que así es más fácil comunicarnos con ellas.
Y con las masculinas ocurre lo contrario: los sesgos cognitivos apuntan a una mayor autoridad y firmeza.
Izquierda, Johanna; derecha, Johan.
Imagen de ACM Digital Library La prueba .
Un equipo de investigadores de varias universidades europeas, entre ellas la Universidad de Limerick y la de Zúrich, puso a prueba estos sesgos en un experimento sobre tareas profesionales titulado '¿De apariencia humana y masculino? Cómo influye el diseño de los asistentes de IA en la confianza y las recompensas económicas en el trabajo en realidad virtual'.
Para ello, equiparon a 189 participantes con gafas de realidad virtual.
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