De los recortes de Cospedal a los récords con Page: así ha cambiado Castilla-La Mancha en once años
En 2015, Castilla-La Mancha estaba saliendo de cuatro años marcados por una política de recortes que dejó cicatrices visibles en prácticamente todos los servicios públicos. El Gobierno de María Dolores de Cospedal había reducido plantillas, cerrado escuelas rurales, paralizado inversiones y aplicado una receta de austeridad que el PP presentó entonces como imprescindible para sanear las cuentas. Once años después, la pregunta resulta inevitable: ¿qué ha cambiado desde que Emiliano García-Page llegó a la Presidencia?
La respuesta no cabe en un eslogan. Tampoco significa que todos los problemas estén resueltos. Castilla-La Mancha sigue teniendo retos serios en sanidad, vivienda, financiación autonómica, desempleo o despoblación. Pero una comparación entre 2015 y 2026 permite medir el recorrido con algo más sólido que la bronca política: los datos.
El primero está en la economía. El PIB regional ha crecido un 46,3% respecto a 2015. El contraste con la etapa anterior es especialmente llamativo: entre 2011 y 2015, según recordó Page en el último Debate sobre el Estado de la Región , la riqueza de Castilla-La Mancha cayó en 1.059 millones de euros, situando entonces a la comunidad entre las que más retrocedieron en España. Y el ajuste tampoco consiguió contener la deuda: durante aquellos cuatro años llegó a duplicarse , mientras se recortaban servicios públicos, plantillas e inversiones.
También ha cambiado la relación entre deuda y riqueza regional. La ratio deuda/PIB se ha reducido un 24,1% respecto al punto de partida de 2015. Y mientras el discurso del PP de Paco Núñez continúa colocando la fiscalidad y la gestión económica en el centro de sus ataques al Ejecutivo autonómico, la fotografía de estos once años muestra una economía de mayor tamaño y con mucha más presencia fuera de España.
Las exportaciones han aumentado un 71,8% . El cambio es especialmente visible en una comunidad con enorme peso agroalimentario, pero que ha ido ganando músculo industrial y capacidad para vender al exterior. El turismo también ha crecido: los viajeros aumentan un 34,5% y las pernoctaciones un 42,6% respecto a 2015.
El salto económico tampoco se limita a las exportaciones. El tejido empresarial y el peso industrial de la región también han crecido durante esta etapa. Desde 2015 se han constituido cerca de 24.000 nuevas sociedades y Castilla-La Mancha ha ido ganando terreno en captación de inversiones, mientras la industria representa hoy un peso sobre la economía regional superior a la media española. Una fotografía muy alejada de la caída de actividad que acompañó a los años de Cospedal.
Si hay un indicador especialmente sensible, es el empleo. El paro medido por la EPA se ha reducido un 47,6% y la afiliación a la Seguridad Social ha crecido un 29,3%. Cospedal concurrió a las elecciones con aquel "Si quieres empleo, vota al Partido Popular", pero el resultado fue justamente el contrario: durante sus cuatro años Castilla-La Mancha destruyó empleo y terminó entre las comunidades más castigadas por el desempleo .
La transformación se observa también detrás de las puertas de hospitales y centros de salud.
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