El efecto neurológico que ocurre en el cerebro de un metalero al asistir a un festival: un estudio demuestra una mayor tolerancia al dolor
Aunque suene contradictorio, el heavy metal produce resistencia al dolor físico .
Esto lo ha revelado un estudio científico publicado en Scientific Reports y que ha investigado cómo asistir a un festival de música de este género afecta a la tolerancia al dolor .
Así, vivir una experiencia metalera con las guitarras características, las voces guturales o los pogos típicos de un concierto de rock, metal o incluso trap, tiene su efecto neurológico adicional.
En concreto, lo que se ha comprobado es que, entre los 122 voluntarios asistentes al festival Wacken Open Air (el más grande del mundo) sometidos a la prueba del agua helada (mejor conocida como cold pressor test), sienten el mismo dolor y lo califican como desagradable, pero la diferencia radica en la tolerancia .
Así, no funciona como una anestesia, sino que con este género se canalizan emociones intensas y, a menudo, desagradables, como la ira o la frustración.
Al ser temas oscuros o emocionales, traspasan nuestras inquietudes y emociones más íntimas, experimentando una catarsis.
En palabras de la investigadora responsable Lydia Schneider, recogidas por National Geographic , "aceptar estados emocionales desagradables o situaciones difíciles desempeña un papel fundamental en la resiliencia y la tolerancia al dolor, por lo que escuchar música metalera puede ser beneficioso en lugar de enmascarar las emociones desagradables con positivas".
Además, menciona que "la música metalera podría, por lo tanto, desempeñar un papel preventivo al ayudar a los pacientes que experimentan mucha ira debido al dolor a evitar el desarrollo de dolor crónico" .
Según el estudio, el metal genera resiliencia al dolor físico El estudio se llevó a cabo en el mencionado Wacken Open Air , donde montaron una carpa.
Allí sometían a los asistentes y se sometían a 122 voluntarios a sumergir el brazo en un tanque de agua a 2 °C durante el mayor tiempo posible.
Las pruebas se hacían antes de comenzar el festival y durante el tercer y cuarto día, y monitorizaron su frecuencia cardíaca y la variabilidad de la misma mediante electrocardiogramas.
En un principio, los datos no ofrecieron grandes diferencias entre los grupos.
Más tarde, los investigadores se dieron cuenta de que no habían tomado en cuenta un factor diferencial: el alcohol que se toma en estos festivales y que actúa como analgésico natural .
Así, eliminaron los datos de los que habían ingerido grandes cantidades.
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