El Gobierno se enreda en un cruce de versiones sobre la fragata marroquí en Ceuta: del «patrullaje de rutina» a la seguridad nacional
El Gobierno sigue atrapado en la polémica por la incursión de buques de guerra marroquíes en aguas de Ceuta coincidiendo con la llegada masiva de inmigrantes del 30 y el 31 de julio.
El episodio, que escapó del ejercicio de transparencia del que ha presumido la Moncloa —con intervención del presidente del Gobierno ante el Congreso y publicación de documentos reservados, incluida—, no termina de disiparse, porque el Ejecutivo no acierta a dar una justificación razonada de por qué lo mantuvo oculto.
Este vacío de explicaciones ha generado un cruce de versiones que sigue alimentando la gravedad de lo ocurrido.
La información publicada por 'El País' y que en Moncloa atribuyen directamente al Ministerio de Defensa, con el consiguiente malestar que esto genera , se filtró en un momento muy sensible.
En vísperas de la visita «histórica» de los Reyes a Ceuta y Melilla y en plena campaña de desalojo de la franja litoral de la ciudad autónoma, donde hasta ahora se habían establecido los campamentos de migrantes, para tratar de proyectar una paulatina vuelta a la normalidad en la antesala de las elecciones anticipadas.
La incursión marítima, paralela a la terrestre, fue confirmada por el propio Pedro Sánchez en los corrillos del 12 de Octubre en el Palacio Real, donde trató de minimizar lo sucedido, enmarcándolo en «días muy intensos» y en una relación de «vecinos geográficos».
La calificación de «hecho puntual» del presidente se retomó por la portavoz del Gobierno, Elma Saiz, el martes en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, en la que también intentó restar trascendencia al episodio.
Sin embargo, este intento de normalizar lo sucedido entra en contradicción con el afán de ocultamiento y esto llevó al ministro de Justicia, Félix Bolaños, a aportar un dato novedoso que hecha por tierra todo el argumentario anterior.
En una entrevista en 'Al Rojo Vivo' en la Sexta, el también titular de Presidencia defendió que no se hiciese público, porque es un asunto que afecta a la seguridad nacional y que, por tanto, debe tratarse «con carácter reservado».Este pronunciamiento, que eleva la gravedad de lo ocurrido, pese a tratar de desvincularlo de lo que estaba ocurriendo simultáneamente en la frontera de El Tarajal vuelve a chocar con otros pronunciamientos que tratan de dotar de cierta cotidianeidad al episodio, como la calificación de «patrullaje de rutina» por parte del recién estrenado delegado del Gobierno en Ceuta, David de la Encina.
El último en entrar en el cruce de versiones ha sido, de nuevo, el presidente del Gobierno.Desde Bruselas, Sánchez volvió a insistir en que la situación se resolvió sin mayores consecuencias y subrayó que no se han producido nuevos episodios similares desde entonces.
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