FMI y Banco de España cuestionan la vía de bajar impuestos como solución a un 'shock' de precios energéticos
No habían pasado tres semanas del primer ataque de Israel y Estados Unidos sobre Irán y el Gobierno de España ya había aprobado un paquete de 80 medidas para paliar unos efectos que apenas entonces empezaban a hacerse visibles.
Como ocurriera tres años antes, con el intento de invasión rusa de Ucrania, las medidas estrella fueron las rebajas fiscales .
El tipo del IVA se redujo del 21% al 10% para carburantes, gas, electricidad y otros combustibles del hogar como la leña o los pellets, el impuesto de hidrocarburos se recortó al mínimo que permite Bruselas, se suspendió temporalmente la aplicación del Impuesto sobre el Valor de Producción de la Energía Eléctrica y también se arbitraron recortes en el impuesto especial de la electricidad.
El objetivo era contener la previsible espiral alcista del recibo del gas, de la luz y del carburante, ante los primeros indicios de encarecimiento del barril de petróleo por el cierre del estrecho de Ormuz.
Y se alcanzó.
Según datos del Banco de España, la inflación energética se situó en el 17,1% en agosto, cuando sin estas medidas habría estado en el 21,6%; y los datos del INE revelan que sin esas medidas la subida de casi el 20% experimentada por el precio de la gasolina habría sido del 28% y la del 4% registrada por el diésel habría sido de más del 40%.
El coste, eso sí, está siendo elevado para las arcas públicas.
Según los datos oficiales de la Agencia Tributaria, hasta agosto ascendía a cerca de 2.500 millones de euros, algo menos de dos décimas del PIB.«Las medidas generales para contener los precios constituyen una forma costosa e ineficaz de proteger a los hogares durante las crisis del coste de la vida», advierte el FMI en su informe de actualización previsiones económicas de otoño, difundido este martes. «Gran parte del beneficio (de estas medidas) recae en hogares que necesitan poco apoyo, lo que exige un esfuerzo fiscal sustancial para contener el efecto sobre los consumidores», argumentan los analistas del Fondo, que a la luz de sus datos concluyen que este tipo de medidas consumen entre tres y 22 veces más recursos de los que se necesitarían si se realizara algún tipo de transferencia directa de renta a los hogares más vulnerables.Un informe reciente divulgado por el Banco de España dentro de su última actualización de proyecciones económicas, publicadas el pasado viernes, sustenta esos recelos formulados de forma genérica por el FMI con datos específicos para España.
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