Operación salvar al Don Quijote y Sancho de Plaza España de las manos de los turistas
En las fotos que sacan estos días los turistas de Plaza España se cuelan, a los pies del monumento a Miguel de Cervantes, unos andamios en los que trabajan, con tanto mimo como paciencia, un grupo de conservadores con el objetivo de poner a punto uno de los emblemas de la capital.
Y es que el Ayuntamiento de Madrid acaba de comenzar los trabajos para restaurar la fuente monumental de la cara oriental, que mira al Edificio España, y recuperar el brillo original de las esculturas del lado opuesto que representan a Don Quijote y Sancho Panza cabalgando.
El consistorio invertirá unos 37.000 euros en estos primeros trabajos, que prolongarán, si es necesario, a otras partes del conjunto diseñado por los arquitectos Rafael Martínez Zapatero y Pedro Muguruza y el escultor Lorenzo Coullaut Valera con cerca de un siglo de antigüedad que se rehabilitó por última vez en 1998.«Esta es una estatua muy icónica ; hay miles de fotografías en este monumento, uno de los favoritos de quienes nos visitan y también de los madrileños.
Y luego lo más importantes es actuar antes de que lleguen males mayores.
Lo que estamos haciendo aquí es un trabajo más de mantenimiento plus que de restauración.
Es una suerte poder intervenir antes de que la obra tenga lesiones que hagan que la actuación sea más larga y costosa», explica a pie de estatua Marta Rivera de la Cruz, delegada del área de Cultura, Turismo y Deporte del Ayuntamiento de Madrid.Mientras, resguardada entre los andamios de un sol más propio de julio que de octubre, una de las restauradoras pasa pacientemente un algodón con alcohol por el hocico de Rocinante.
Esta es solo la primera fase de las laboriosas (y manuales) tareas de limpieza de la representación de los personajes más populares de Cervantes, la única escultura en bronce de todo el conjunto.
El estudio realizado antes de comenzar la intervención señaló que la obra presentaba alteraciones derivadas de su prolongada exposición a la intemperie, entre ellas una pátina de oxidación verdosa y escorrentías producidas por el agua de lluvia que le han provocado cambios cromáticos y desgaste superficial en las zonas más expuestas.
Un desgaste acentuado por el toqueteo de los turistas. «En la obra se ve perfectamente el recorrido de los turistas, un mapa del visitante», bromean Miguel Ángel García de Santos y José Ángel Revuelta Alonso, los conservadores que lideran los trabajos.
Las partes más afectadas, muestran, son las pezuñas de los animales y los pies y la montura de los jinetes, justo lo que llega al alcance de la mano de los visitantes.
La postal desde ahí es irresistible, casi tanto como apoyarse en las enormes figuras.
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