Un matrimonio de narcos de Sevilla cobró el paro y 12 premios de lotería
La lucha contra el blanqueo de capitales constituye actualmente una de las principales estrategias de asedio a los grupos de narcotráfico, bajo la premisa de que cuantos más obstáculos encuentren los delincuentes a la hora de rentabilizar el dinero cosechado de sus actividades ilegales, más irán pensando en abandonar las mismas.
En ese marco, la Audiencia de Sevilla tiene fijado para el lunes que viene un juicio, contra un matrimonio que cobró el paro y 12 premios de lotería declarando unas exiguas rentas mientras ingresaban pingües cantidades de dinero fruto de la venta de drogas.En el escrito de acusación de la Fiscalía, recogido por este periódico, se detalla que el juicio se dirige contra siete personas, que «de común acuerdo, se dedican a la introducción en el mercado ilícito de las ganancias procedentes del tráfico de estupefacientes ». «A pesar de la escasa vida laboral de los acusados y los escasos ingresos de económicos que declaran, adquirían bienes inmuebles por sí mismos o a través de empresas que creaban y ostentaban los cargos de administración, sin actividad alguna o con muy escasa actividad, así como solicitando préstamos que luego abonaban con las ganancias ilícitamente obtenidas del tráfico de drogas y haciendo ingresos en efectivo en sus cuentas con dinero procedente del tráfico de sustancia estupefacientes».Estas operaciones, según el escrito de acusación, fueron promovidas desde que el cabecilla de este clan fue encausado por hechos de fecha 1 de enero de 2009, que derivaron en su condena ya firme en 2016 por de un delito contra la salud pública de sustancias que causan grave daño a la salud, a un año y medio de prisión y una multa de un millón y medio de euros.
Plan familiar«A partir de verse investigado en estas actuaciones judiciales, los encartados idearon que las ganancias obtenidas por esta actividad ilícita iban a ser introducidas en el mercado legal por sus familiares más directos, su esposa, hijos» y las parejas de estos últimos.En ese sentido, el escrito de acusación desgrana que con relación al cabecilla de la red, entre 2012 y 2019 sólo consta que haya trabajado los años 2018 y 2019, «percibiendo el resto de los años un s ubsidio mensual de 426 euros ».
Durante dicho periodo, sus ingresos declarados fueron de 35.728 euros, pero introdujo en sus cuentas 128.362 euros y amortizó préstamos por valor de 115.815 euros.
L a Fiscalía atribuye al tráfico de drogas ese «exceso» de ingresos respecto a las ganancias lícitas declaradas.Su esposa, por su parte, cuenta con 246 días trabajados entre 2012 y 2019, «recibiendo también en los periodos sin actividad laboral un subsidio no contributivo de desempleo de 426 euros y una renta activa de inserción de 431 euros ».
En total, en todos esos años declaró 23.650 euros.
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