Crisis de Estado
Según los manuales de derecho político, un Estado se caracteriza por cuatro elementos: un territorio delimitado, una población que lo habita, un Gobierno que ejerce el poder y la soberanía que reside en la independencia de las decisiones.
Los cuatro han sido violados en la invasión de Ceuta cuando cerca de 80.000 personas cruzaron la frontera como un hecho consumado.
Al desastre humanitario que estamos viendo, se suma la inseguridad y la indefensión de los habitantes de Ceuta.
Y ello mediante un flagrante ataque a la integridad territorial, en palabras de Sánchez.Estamos asistiendo no a un problema coyuntural, sino a una crisis de Estado, provocada por el régimen de Mohamed VI, que tenía los medios para haber evitado la invasión y no hizo nada.
Por el contrario, todo indica que se ha aprovechado de la avalancha para poner contra las cuerdas al Gobierno y dejar patente su reivindicación sobre el territorio.
Un ministro marroquí retrató lo que ha sucedido al asegurar que quienes cruzaron la frontera ejercieron su derecho porque Ceuta es suya.La reacción de Pedro Sánchez no sólo ha sido ineficaz y tardía ante el drama humanitario y la inseguridad de la población.
Ha sido también complaciente al alejar de Mohamed VI y su régimen cualquier tipo de responsabilidad.
Nadie se cree que las mafias pudieran ser responsables de semejante ataque.La política de apaciguamiento con Marruecos ha sido un absoluto fracaso porque ninguna de las concesiones de Sánchez ha servido para nada.
El presidente auguró una etapa de buenas relaciones tras el cambio de postura respecto al Sáhara y ahí tiene la respuesta.
El Gobierno de Rabat recurre a empujar a su población a cruzar la frontera, desdeñando el centenar de víctimas mortales.
Y todo para desestabilizar una Ceuta desprotegida y sin control de sus límites territoriales.En los ocho años de Sánchez en la Moncloa, los signos de apaciguamiento y de debilidad frente a Marruecos han sido constantes.
Lo que, sin duda, ha sido interpretado por Mohamed VI como que seguir tensando la cuerda es beneficioso para su régimen.
Es la misma lógica de Hitler cuando comprobó que las democracias liberales miraban para otra parte cuando se anexionó Austria y los Sudetes.La imagen que ha dado el Gobierno en agosto, con la ausencia de un presidente de vacaciones, ha sido pésima.
No sólo ha demostrado incompetencia y se ha visto sobrepasado por el problema.
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