Currículo Colau para la izquierda populista
Cuando Ada Colau dejó la alcaldía proclamó que su obra había sido más valorada fuera que en la desagradecida Barcelona.
Cabía inferir que, cual expresidente Obama, no daría abasto en impartir charlas espléndidamente remuneradas.
Nada de eso ocurrió.
La activista asomó su encanecida testa en aquella Flotilla Kufiya que portaba a Gaza un cargamento humanitario invisible.
Con la travesía antisemita, Colau amagaba con volver.
Y la exactriz ha vuelto a los platós: saltó lo de Maricarmen y allí estaba para denunciar que (ella también) había tenido que dejar su piso (ocho años cobrando noventa mil euros anuales); separada de su compañero, su único sueldo en la alicaída fundación de los comunes no alcanzaba para el alquiler.
Como había que mercarse un curro (es un decir) bien pagado, nada mejor que un escaño en Madrid.
Y en eso está.
Cabeza visible de la extrema izquierda rumbo al sacrificio a menos que vayas primero en la lista.
Los ocho años de la alcaldesa Colau —la primera bisexual, fardaba ella— fueron los peores que recuerda Barcelona.
Siniestra pinza entre la Generalitat del fanático Quim Torra —el que pedía a los CDR que «apretaran»— y un ayuntamiento de extrema izquierda que no hacía nada para frenarlos.
La guerrilla antisistema sustituyó el fuego olímpico por la hoguera de contenedores.
El «urbanismo táctico» colauista destripaba chaflanes del Ensanche.
Lluís Permanyer lo denuncia en su memoria póstuma 'Per Barcelona' (Destino).
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.abc.es — el contenido pertenece a ABC España.