«Mercadeo, engaño y traición», o fichar alcaldes de otros partidos
Nuevo capítulo de la 'ley del embudo', la norma no escrita que rige los comportamientos de los partidos políticos principalmente cuando la izquierda, desde su atalaya moral, se lanza en tromba a disparar reproches contra la derecha.
Estábamos tan entretenidos en este contexto de precampaña electoral de las Generales cuando el pasado fin de semana trascendió que el PSdeG incorporaba a sus filas a los alcaldes de Rianxo y A Pobra do Caramiñal.
Ambos concurrirán al frente de sus respectivas candidaturas, bajo siglas socialistas, en las próximas municipales para buscar la reválida de sus gobiernos locales, dando matarile a las mareas municipalistas de las que proceden.
Podría decirse que es la cadena trófica de la política: el pez grande devora al pequeño, aunque en el ámbito local este último fuera el partido supuestamente grande.No se trata de un movimiento según el cual estos dos alcaldes, fruto de un largo proceso de reflexión personal e introspección ideológica, han decidido que la organización que mejor responde a sus convicciones políticas es el PSdeG.
Son dos fichajes que pretenden reforzar las opciones del partido de cara al mantenimiento de la Diputación Provincial: Rianxo computa en el partido judicial de Santiago; A Pobra en el de Noia.
Los socialistas cuentan con una poderosa subida del PP en Ribeira, fruto de la reunificación de la derecha local, que los va a situar por encima del 50%.
Necesitados de un contrapeso, A Pobra ha sido una oportunidad, toda vez que es incierto qué resultado puede arrojar la moción de censura en Noia, que entregó el gobierno local al PSOE gracias a un tránsfuga del PP.Rianxo busca también un efecto amortiguador, pero de las malas perspectivas que hay en Compostela, donde la crisis interna del PSOE local va a derivar en dos candidaturas en el ecosistema progresista: la oficialista de Emilio Blanco, y la de los expulsados de Mercedes Rosón.
Eso, sumado a la tendencia alcista del PP de Borja Verea, única alternativa realista a la actual alcaldesa, la nacionalista Goretti Sanmartín.
Rianxo no obrará milagros, pero sí contener un tortazo en una circunscripción en la que el PP tiene 4 diputados provinciales y peleaba por el quinto.Esto que ha muñido Bernardo Fernández, líder provincial de los socialistas coruñeses -y responsable por elevación de la crisis interna en Compostela- no se diferencia demasiado de la operación que llevó a cabo Elena Candia hace un año y pico en Sarria, que llevó al apoyo del actual alcalde Claudio Garrido a cambio de que su formación no concurriese a las siguientes elecciones.
Entonces, esta jugada política fue saludada por José Tomé como «la mayor bazofia política de la historia de Lugo».
Un fino análisis, desde luego.
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