La Fed y “El Niño”, los factores externos que pueden recalentar el dólar preelectoral
El viernes pasado se anticipó la próxima “final del mundo”.
El apetito dolarizador de los argentinos versus el nuevo colchón de divisas que ya genera la producción petrolera de exportación de la mano del yacimiento de Vaca Muerta , una pulseada que en la previa de la elección también podría sentir el impacto de dos factores externos : un posible cambio en la política monetaria de Estados Unidos y -además- los efectos del fenómeno climático conocido como “El Niño”.
A un año de las próximas elecciones, el Banco Central informó que durante julio 1,7 millones de personas -200 mil más que en junio- compraron dólares para ahorro, por más de u$s 3000 millones.
Más allá de cuál haya sido el impacto de la fiebre mundialista -la Argentina de Lionel Messi jugó la final el 19 de ese mes- no deja de ser un llamado de atención que, con superávit fiscal, la inflación en baja y las bases del modelo Milei sin cambios, haya habido un aumento en la dolarización de la gente.
La pregunta es obvia: ¿hasta dónde puede llegar ese monto cuando se acerquen los comicios y crezca la incertidumbre? La compra de dólares fue la mayor en nueve meses.
En total, en el séptimo mes del año se compraron u$s 3143 millones, un 52,2% más que en junio, y el pico desde septiembre de 2025, cuando había tocado los u$s 5434 millones.
Pero en el cierre de la semana pasada también se conoció un nuevo récord del sector energético en el país.
También en julio, se extrajeron 916.200 barriles diarios de petróleo , un nuevo máximo histórico.
La clave, la producción proveniente del modelo no convencional, en Neuquén.
De ese total, 643.100 barriles diarios fueron aportados por la roca de Vaca Muerta , que ya explica el 70% del total nacional y lidera el cambio de perfil productivo y cambiario de la Argentina.
“Vamos camino a ser un país petrolero” , dijo de hecho recientemente Horacio Marin, el CEO de YPF , al anticipar el crecimiento en la inversión y las exportaciones del rubro.
Así, la balanza comercial energética -que hace un lustro era negativa por las importaciones de gas- cada vez es más relevante para el superávit comercial del país, por lo que los analistas empiezan a incorporar “un nuevo campo” a las proyecciones del dólar , siempre foco de tensiones por la restricción externa histórica del país, que se potencia cada vez que las dudas por una elección presidencial acelera la compra de divisas y frena su venta.
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