Jess Marozof y su guía de supervivencia milenial del cáncer de mama: "El humor me salvó"
Lara Malvesí Barcelona, 18 oct (EFE).- La barcelonesa Jess Marozof, redactora y guionista, ha convertido en cómic su vivencia del cáncer de mama, un divertido y sincero ejercicio de introspección lleno de referentes milenial con un título que es una declaración de intenciones: 'A los pechos me remito'.
En sus coloridas páginas, empezando con la portada, homenaje a la revista SuperPop, la barcelona explica su periplo vital durante cerca de una década de tratamientos y de cambios físicos y emocionales.
En 'A los pechos me remito' (Norma Editorial), con ilustraciones de David Güell, trata de "evitar los dramas", aunque este diario íntimo ilustrado no blanquea lo que el cáncer de mama puede cambiar la vida de una persona.
"Como diría 'Paquita Salas', el cáncer tiene un impacto 360 en tu vida física, mental, económica, laboral, social y hasta sexual", ha reconocido Marozof a EFE.
Su vida cambió hace nueve años cuando, estando de viaje con un amigo en Budapest, una llamada del hospital le avanzó un diagnóstico que no imaginaba y que la llevó a pasar por varias tandas de quimioterapia.
Después llegarían varias intervenciones preventivas y una menopausia inducida.
"En mi mente yo seguía siendo una adolescente, pero físicamente era una señora.
Yo siempre digo que mi cuerpo de me hace gaslighting (luz de gas) biológico", dice entre risas.
Una de las lecciones que ha aprendido es que "no se puede con todo" y que su vida social es distinta y no pasa nada.
"Antes salía hasta tarde en festivales y conciertos.
Ahora estoy más cansada.
Quiero ir parando.
Y quiero estar en terrazas.
El calor no me da tregua", cuenta mientras saca hasta dos abanicos del bolso y confiesa que ya solo quiere vestir ropa transpirable de algodón.
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