Trabajar ya no basta para pagar una vivienda en Portugal
Manuel Fuentes Lisboa, 18 oct (EFE).- Tener empleo ya no garantiza en Portugal poder pagar un alquiler, comprar una vivienda o emanciparse.
La distancia entre unos salarios que no alcanzan y el precio de las casas empuja a trabajadores y jóvenes fuera de Lisboa y Oporto, les obliga a compartir techo o a prolongar la convivencia con sus padres y alimenta un malestar que ha vuelto a salir a la calle.
"Me gustaría quedarme en mi país, pero cada vez tengo menos esperanzas de salir de casa de mis padres a una edad digna, tener un salario y vivir feliz", explica a EFE Catarina Casimiro, de 22 años.
No quiere resignarse a una vida limitada a pagar las facturas y el alquiler, sin margen para viajar o permitirse algún gasto que se salga de lo imprescindible.
"No quiero vivir solo en lo básico.
Quiero algo más que eso", afirma.
Catarina participó este sábado en una movilización en Lisboa en la que confluyeron dos expresiones del mismo descontento: una marcha sindical para reclamar mejores salarios y una acampada juvenil por el derecho a la vivienda.
La manifestación convocada por la Confederación General de los Trabajadores Portugueses (CGTP) recorrió el centro de la capital desde Cais do Sodré hasta el Rossio, donde numerosos jóvenes comenzaron a instalar tiendas de campaña.
La central sindical, que también organizó protestas en Oporto y Coimbra, reclama una subida general de los salarios del 15 %, con un incremento mínimo de 150 euros mensuales, para recuperar el poder adquisitivo perdido por los trabajadores.
Las reivindicaciones salariales se mezclaron en el Rossio con las de quienes exigen límites a los alquileres, más vivienda pública, el aprovechamiento de los inmuebles vacíos y el fin de los desahucios sin una alternativa habitacional.
Luís Alexandre compró su vivienda hace dos décadas y recuerda unas condiciones completamente diferentes.
Ahora su principal preocupación es el futuro de sus hijos, que dentro de unos años tendrán que buscar casa.
"Ya ni siquiera se trata de comprar; es la dificultad de alquilar una casa en Portugal y constituir una familia", señala.
En su entorno conoce a personas que trabajan en Lisboa, pero se han visto obligadas a vivir a cerca de cien kilómetros porque no pueden afrontar los precios de la capital y su área metropolitana.
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