La guerra económica difícilmente tendrá más éxito que la militar
El 24 de agosto, el presidente Donald Trump anunció la sustitución de la herramienta militar por la económica en la guerra contra Irán .
La decisión se adoptó después de que las bajas (muertos y heridos) hayan llegado a aproximadamente ochocientas desde que comenzó la operación “Furia Épica” el 28 de febrero de este año.
Asimismo, se ha constatado la escasez de misiles , especialmente los antiaéreos como los Patriot , para sostener las operaciones.
Es decir, la ofensiva militar no ha tenido éxito para quebrar la resistencia iraní y además está provocando costos crecientes en la campaña electoral de medio mandato del 3 de noviembre para Trump.
La nueva fase de la operación estadounidense pasa a enfocarse en la “asfixia económica” , en ransformar a dicho país en un “paria económico”.
El Secretario del Tesoro, Scott Bessent , anunció la puesta en marcha de esta operación para terminar con la capacidad iraní de sostenerse económicamente con el apoyo de países como China, Rusia y Turquía.
Ellos se han negado a sumarse a las sanciones económicas promovidas por Estados Unidos para frenar la acción militar tanto de Rusia como de Irán, con apoyo de Corea del Norte.
Pero estos anuncios de la Administración Trump no parecen haber tenido resultados efectivos para iniciar el aislamiento económico de Irán y anular su capacidad de acción militar.
Los antecedentes en conflictos recientes muestran que por lo general las sanciones económicas fracasan para terminar las guerras .
El caso más elocuente es el de Cuba, una isla a 145 kilómetros de Estados Unidos, cuya población es 36 veces menor que la de este país y es difícil de defender por eventuales aliados debido a su lejanía.
Las sanciones económicas aplicadas contra Rusia durante cuatro años y medio de guerra con Ucrania y contra Irán desde el 28 de febrero no han tenido éxito para doblegar militarmente a ambos países, pese a que las han acompañado países aliados importantes de Occidente, incluyendo todos los integrantes de la OTAN y la Unión Europea (la mayoría integran ambas organizaciones).
China ha sido la primera potencia en rechazar la decisión estadounidense y ha manifestado que seguirá cumpliendo sus acuerdos con Irán.
La misma actitud han asumido Rusia y también Turquía, que integran la tríada de potencias medianas gestada el 7 de agosto con Pakistán y Arabia Saudita, llamada “Pacto de la Meca” .
Aún países del Golfo Pérsico que eran aliados de Estados Unidos han rechazado la política para “asfixiar económicamente” a Irán, como es el caso de Qatar.
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