Cuestión Malvinas: la apuesta argentina por el Tribunal del Mar y el contraataque británico
Sea Lion es al mismo tiempo la amenaza más grande que enfrenta Argentina como consecuencia de la ocupación ilegal de las Malvinas y la mayor oportunidad en décadas para conseguir un avance tangible en la disputa.
Si empieza a bombear petróleo, Reino Unido habrá extraído por primera vez un recurso no renovable del lecho marino argentino .
Pero si el Gobierno logra frenarlo, habrá demostrado hasta qué punto esa ocupación tiene límites económicos, jurídicos y diplomáticos .
La oportunidad aparece en un momento excepcional.
Vaca Muerta le permite condicionar a las grandes compañías de servicios petroleros , que tienen mucho más para perder en Argentina que para ganar en Sea Lion.
El alineamiento con Estados Unidos y el enfriamiento de Washington con Londres agregan peso diplomático.
Y ahora se sumó una jugada jurídica inteligente: llevar la controversia al sistema de la Convención del Mar .
No para pedir que un tribunal imparcial resuelva la cuestión de la soberanía, sino para que responda algo mucho más concreto: si se puede avanzar unilateralmente con la explotación de petróleo en una zona disputada.
Sea Lion está a unos 220 kilómetros al norte de las Malvinas, en plena plataforma continental argentina.
El yacimiento fue descubierto en 2010 por Rockhopper Exploration, una petrolera británica relativamente chica, que se alió con la israelí Navitas Petroleum, que hoy controla el 65% del proyecto.
La primera etapa prevé recuperar 170 millones de barriles y alcanzar unos 50.000 diarios .
Los 11 primeros pozos deberían empezar a perforarse a comienzos de 2027 y la extracción comercial está proyectada para marzo de 2028 .
A menos que la ofensiva argentina dé resultado.
El árbitro La estrategia argentina combina presión económica y acción internacional.
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