El mundo no puede permitirse fallar con la Inteligencia Artificial
La IA ya está aquí y está teniendo un profundo impacto en la economía mundial El flujo de inversión hacia la IA se produce a una escala que probablemente superará las enormes sumas destinadas a la construcción de las redes ferroviarias, la red eléctrica e Internet.
A corto plazo, el auge de la IA supone un choque de demanda positivo que impulsa el crecimiento, especialmente en Estados Unidos y en los países asiáticos proveedores de hardware.
Sin embargo, no todos los países se están sumando a esta ola y, sin una adopción más generalizada, muchos podrían quedarse atrás.
Si bien el choque de demanda está ocurriendo ahora, la verdadera promesa reside en el futuro: la perspectiva de un choque de oferta positivo que podría impulsar significativamente la productividad y aumentar el crecimiento global.
Es difícil predecir la magnitud exacta, pero el impulso al crecimiento podría situarse en torno a medio punto porcentual anual durante la próxima década.
Puede que los avances en productividad tarden en materializarse; las transformaciones tecnológicas rara vez ocurren de la noche a la mañana.
Para aprovechar los beneficios de la IA, las empresas deben replantear, reinventar y rediseñar sus líneas de productos, procesos y flujos de trabajo.
Tanto los empleados como los consumidores deben encontrar las mejores formas de utilizar los nuevos modelos.
Los beneficios de Internet no surgieron simplemente por la posibilidad de crear una página web; los verdaderos avances llegaron con la aparición de nuevos modelos de negocio y las mejoras graduales que permitió la conectividad.
En esta ocasión, gran parte del auge está impulsado por una inversión masiva en infraestructura de IA, como los centros de datos, con los proveedores de servicios a gran escala hiper escaladores a la cabeza.
Aunque estas grandes empresas cuentan con negocios principales rentables, recurren cada vez más a los mercados de deuda para financiarse.
En los últimos dos años, su participación en la emisión de bonos con grado de inversión ha aumentado más de diez veces: pasando de menos del 1 por ciento al 10 por ciento, y sigue creciendo.
Esto sucede en un sector altamente concentrado donde las operaciones suelen ser circulares: los hiperescaladores invierten en laboratorios que desarrollan modelos de vanguardia, los cuales, a su vez, adquieren capacidad de datos de esas mismas empresas.
El riesgo radica en que las expectativas podrían superar rápidamente a los avances reales en productividad, preparando el terreno para una decepción a corto plazo.
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