Cómo es la tecnología que estableció Maldivas para vigilar a los tiburones ballena amenazados por el turismo
En Maldivas , el Gobierno lanzó una iniciativa que incorpora nuevas tecnologías para proteger a los tiburones ballena en el área marina protegida del atolón Ari Sur, en alianza con la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y empresas tecnológicas.
La medida se puso en marcha en la zona conocida como Área Marina Protegida del Atolón de Ari Sur (SAMPA) , presentada como la más grande del país y como un punto de concentración de estos animales de relevancia mundial durante todo el año.
Según informó GEO , el proyecto busca responder a las dificultades de control en un espacio amplio y con varios accesos, donde las tareas de monitoreo tradicionales enfrentan límites logísticos.
La propuesta forma parte de Tech4Nature , un programa global lanzado en 2020 dentro de la plataforma de inclusión digital TECH4ALL.
En el caso de SAMPA, la apuesta consiste en desplegar herramientas de observación sobre el terreno y sistemas de comunicación en tiempo real.
La presión del turismo sobre los tiburones ballena Cada año llegan miles de visitantes a esta zona protegida, atraídos por la presencia de tiburones ballena, identificados como Rhincodon typus .
Esa presión turística es uno de los factores que el proyecto intenta administrar con mayor precisión, sin apartarse del objetivo de preservar la fauna y la flora marinas.
Un estudio publicado en 2021 en Scientific Reports analizó esta fuerte presión turística.
La investigación analizó datos reunidos entre 2006 y 2019, y señaló que esta población, compuesta casi por completo por machos jóvenes, cumple una función clave como hábitat de desarrollo para la especie, hoy catalogada como amenazada.
Los autores detectaron que el 61% de los individuos observados entre 2014 y 2019 presentaban al menos una lesión grave y vincularon buena parte de esos daños a colisiones con embarcaciones.
Además, el trabajo registró una caída en los avistamientos dentro de la zona de estudio, al pasar de 245 en 2014 a 103 en 2019, y advirtió que la combinación entre heridas y estrés derivado de la interacción con las personas puede afectar la condición física de los animales.
A partir de esos resultados, los investigadores propusieron aplicar y hacer cumplir medidas como límites de velocidad para las embarcaciones, zonas sin hélices y reglas obligatorias para ordenar los encuentros con visitantes.
El plan apunta a vigilar mejor el área La extensión de la reserva y sus múltiples puntos de acceso dificultan el seguimiento continuo con métodos convencionales.
Para cubrir esas carencias, el programa entregará a los guardas marinos un conjunto de equipos digitales destinados a la observación, el rastreo y la comunicación operativa.
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