Milagros Gismondi, de Invecq Consultores: “Sin dudas, el mercado laboral es el eslabón más débil del Gobierno”
La economía argentina en el gobierno de Javier Milei comenzó a transitar por senderos desconocidos o, mejor dicho, ignorados por la mayor parte de las presidencias de los últimos 80 años, con una macroeconomía que se mueve al ritmo de los planes de estabilización exitosos en el mundo, mientras que la economía real se mueve a diferentes velocidades, con sectores que crecen en producción y exportaciones y otros que se contraen, respecto de la referencia de la administración anterior.
Mientras que en el flanco cambiario y financiero, el resurgimiento del crédito trajo aparejada la reaparición de la mora crediticia y la flotación del tipo de cambio demora en ser asimilada, porque lleva a pensar en situaciones de atraso cuando baja y de apreciación cuando sube, aunque crecen sostenidamente el superávit del intercambio comercial y las reservas en divisas en el Banco Central de la República Argentina (BCRA).
Con ese escenario, Infobae entrevistó a Milagros Gismondi , economista jefe de Invecq Consultores, magíster en Políticas Públicas (UTDT), MSc en Evaluación de Impacto (UEA-UK) y ex jefa de gabinete del Ministerio de Hacienda de la provincia de Buenos Aires entre 2017 y 2019 y de la Nación en 2019 , y resaltó : — ¿La mora crediticia muestra signos de reversión o persiste como una señal de alerta para la estabilidad del sistema? — Primero me gustaría aclarar que la mora, que está en el centro del debate público por su crecimiento en los últimos meses, no es una alerta para la estabilidad del sistema financiero.
El sistema tiene los resguardos suficientes y no hay un problema sistémico a nivel del sistema financiero .
Dicho esto, sí tiene consecuencias por lo que implica para la recuperación del crédito privado en pesos, que es un motor que la economía perdió en agosto del 2025, cuando el crédito se estancó.
La mora afecta al crédito porque con esta morosidad no bajan las tasas de interés activas (en especial para familias), y con estas tasas al crédito le cuesta repuntar.
“La mora afecta al crédito porque con esta morosidad no bajan las tasas de interés activas (en especial para familias)” Pero parecería que lo peor quedó atrás.
Por un lado, el ritmo de incumplimientos empezó a moderarse: el numerador del indicador de irregularidad en bancos dejó de crecer al ritmo de los meses previos.
Y, además, el denominador, es decir , el crédito, empezó a repuntar: tras varios meses de estancamiento (e incluso caídas, como la de marzo), en junio y julio el crédito total en pesos al sector privado creció levemente, en especial entre las empresas.
Por eso, el ratio de irregularidad bancaria de las familias dejó de aumentar en junio, estabilizándose en 12,8 por ciento.
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