Queloz (Nobel de Física): "Hallar una 'Tierra hermana' es un reto de los próximos 20 años"
Barcelona, 30 ago (EFE).- La búsqueda de planetas que reúnan las condiciones necesarias para ser potencialmente habitables es uno de los grandes desafíos de la humanidad. La comunidad científica trabaja para arrojar luz sobre este misterio en las próximas décadas: esclarecer si la Tierra es una excepción o si la vida puede haber florecido en otros rincones del universo.
"Hallar una 'Tierra hermana' es un reto de los próximos 20 años", destaca en una entrevista con EFE el astrónomo suizo Didier Queloz, premio Nobel de Física 2019, especialista en la búsqueda de exoplanetas y uno de los descubridores, en 1995, del primer planeta fuera del sistema solar, bautizado como 51 Pegasi b.
Aunque la astronomía ha detectado planetas alrededor de casi todas las estrellas avistadas -la mayoría de ellos pequeños y rocosos-, los científicos todavía no han encontrado uno que pueda considerarse un auténtico "hermano" de la Tierra: un mundo que reúna unas condiciones similares y orbite alrededor de una estrella parecida al Sol.
Para ello, debería contar, entre otros requisitos, con una atmósfera capaz de regular el calor, determinados elementos químicos esenciales y una distancia adecuada respecto a su estrella que permita la existencia de agua en estado líquido.
"Nuestro sistema solar tiene dos planetas muy similares, Venus y la Tierra, pero Venus no es apto para la vida", argumenta Queloz.
La ciencia ha constatado que el planeta vecino presenta un "entorno infernal", en palabras de la Agencia Espacial Europea (ESA), con temperaturas que superan incluso las de un horno.
Ante esta realidad, el Nobel de Física comparte una de las grandes incógnitas que persiguen los astrónomos: "Queremos comprender si la vida en la Tierra es algo único o si abunda en el universo. Esa es una de las preguntas clave que creo que responderemos en el próximo siglo".
Por el momento, el astrónomo considera que vivir en otro planeta es un propósito "difícil" de alcanzar y que requerirá "mucho trabajo y apoyo, formar a las nuevas generaciones y, sobre todo, tiempo".
En este sentido, reconoce que recibir el Nobel de Física en 2019 supuso un impulso en su trayectoria profesional, al permitirle "usar el aura que rodea un premio Nobel" para establecer colaboraciones con expertos a los que, a su juicio, difícilmente habría podido acceder sin esta distinción.
Por ello, anima a las nuevas generaciones a abrazar la ciencia para "generar un conocimiento que facilite la vida a las personas, como curar enfermedades", aun a sabiendas de que buena parte de la investigación consiste en enfrentarse a hipótesis que no prosperan y convivir, sobre todo, con la incertidumbre.
"Predecir cuándo se descubrirá lo desconocido es imposible. No podemos hacer eso, pero precisamente ahí es donde reside la belleza de lo que hacemos", asegura Queloz, catedrático de la Universidad de Cambridge (Reino Unido) y profesor de la ETH Zurich (Suiza). EFE
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