El lado B de la crecida del Paraná: refuerzan controles para evitar el robo de ganado que sale de las islas
La salida de la hacienda de las islas del Paraná frente a Victoria, en Entre Ríos, exige algo más que barcos, camiones y corrales.
Mientras los productores isleños se apuran para poner a salvo sus animales ante la posibilidad de una crecida importante, las fuerzas de seguridad intensificaron los controles para evitar que la emergencia se convierta también en una oportunidad para el robo de ganado.
Es así que las bocas de carga y descarga se convirtieron en puntos de control donde el procedimiento incluye la revisión de la documentación, guías de traslado y marcas de los animales.
Si la hacienda que llega a la costa no coincide con la información declarada o aparecen ejemplares que podrían pertenecer a otros propietarios, interviene la Brigada de Abigeato para determinar su procedencia.
Luciana Bilbao, analista de granos: “El trigo nuevo ya no está en máximos, pero continúa en una zona relativamente elevada” Detrás del operativo hay un trabajo conjunto entre la Sociedad Rural de Victoria, la Policía de Entre Ríos, la Gendarmería Nacional y la Prefectura Naval Argentina.
La coordinación busca ordenar los movimientos de ganado en una zona donde las islas, los puertos y los accesos terrestres plantean dificultades adicionales cuando aumenta el nivel del río.
“Lo que quisimos hacer fue ordenar el desorden que se produce en la isla en tiempos de crecida, donde se exacerban los delitos rurales”, explicó a LA NACION Eduardo Grimaux, presidente de la Sociedad Rural de Victoria, al describir el objetivo de las gestiones que la entidad comenzó a impulsar meses atrás.
Súper Niño 2026: subió a un 75% la probabilidad de que el fenómeno tenga una magnitud histórica, advierte un informe Según contó, la preocupación por la seguridad en la zona ya existía antes de que se intensificaran las alertas por el fenómeno climático.
A fines del año pasado, la entidad había advertido sobre las dificultades operativas de la Gendarmería en el departamento Victoria, donde su destacamento tenía limitaciones de movilidad y de personal para responder a distintas situaciones.
Según relató, ante un accidente o una necesidad operativa, los efectivos debían recurrir en ocasiones a la Policía, a productores de la zona o incluso a personal veterinario para conseguir un traslado.
A partir de esa situación, la entidad ruralista inició gestiones ante autoridades nacionales y provinciales para solicitar más recursos, entre ellos motos de alta cilindrada, automóviles y personal.
El objetivo era reforzar la capacidad de control en los caminos y accesos a las islas, donde, según el dirigente, durante años hubo dificultades para verificar la salida de la hacienda.
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