Reduzca la cantidad de decisiones que toma al día. Su cerebro se lo agradecerá
Unos pantalones de mezclilla que sientan a la perfección. La serie de Netflix ideal para un martes por la noche. Su alma gemela perfecta. La vida moderna promete que, si cuenta con suficientes opciones, encontrará felizmente lo mejor de todo.
No obstante, los científicos del comportamiento dicen que la creciente avalancha de opciones —ya sea al comprar, en la vida social o en las relaciones— provoca el efecto contrario.
La idea de que tener más opciones es mejor está arraigada en la cultura occidental, pero las investigaciones muestran que disponer de más opciones puede generar ansiedad e indecisión en las personas, y, paradójicamente, hacer que se sientan menos satisfechas con lo que eligen, expuso Barry Schwartz, profesor emérito de psicología en el Swarthmore College y autor del libro “The Paradox of Choice: Why More is Less” (La paradoja de la elección: por qué más es menos).
“Cientos de estudios han demostrado que lo bueno en exceso puede ser perjudicial”, agregó Schwartz.
Para minimizar el ruido mental, destacó, reduzca el número de decisiones que toma, y su cerebro se lo agradecerá.
Más opciones suelen generar mayor confusión Schwartz ofreció varios ejemplos de situaciones en las que tener más opciones es contraproducente para las personas.
En el caso de los planes opcionales Medicare Parte D, que ayudan a cubrir el costo de los medicamentos recetados, quienes viven en estados de Estados Unidos con mayor variedad de opciones son menos propensos a elegir alguna de ellas, observó. Lo mismo ocurre con las inversiones en planes de jubilación 401(k): entre más planes ofrece una empresa, menor es la probabilidad de que los empleados se inscriban en alguno, incluso cuando el empleador ofrece una contribución equivalente a la del trabajador.
Las decisiones de menor trascendencia no son diferentes. Schwartz citó un estudio muy conocido, el cual demostró que los clientes de una tienda de productos gourmet compraban más frascos de mermelada artesanal cuando se les ofrecían seis sabores en lugar de una selección más amplia de 24. En un estudio posterior, los estudiantes mostraron mayor disposición a completar una tarea que les daba un crédito adicional cuando podían elegir entre seis temas en vez de 30.
Las investigaciones de Schwartz profundizaron en estos hallazgos para comprender las reacciones emocionales ante este fenómeno.
“En lugar de sentirse liberado por tantas opciones, uno queda paralizado”, explicó. “Puede hacer cualquier cosa, pero no logra dilucidar cuál de todas esas opciones elegir”.
Además, al final las personas suelen tomar peores decisiones, ya que una mayor cantidad de opciones implica más resultados potencialmente negativos, añadió. Y una vez que alguien finalmente se decide entre todas las posibilidades, es probable que se sienta menos satisfecho incluso con una buena elección, ya que teme que existía una alternativa mejor.
Schwartz refirió que el problema de la satisfacción es especialmente agudo para las personas cuyo objetivo es conseguir lo mejor, a quienes los psicólogos denominan maximizadores.
“Las personas que son maximizadoras sufren especialmente con la proliferación de opciones”, apuntó.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.clarin.com — el contenido pertenece a Clarín.