Maduro y Cilia acusados de tortura: ¿ahora qué sigue?
El titular de este 15 de octubren en el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York, fue la declaración de no culpables que dieron Nicolás Maduro y Cilia Flores ante el juez federal Alvin Hellerstein.
Negaron ser responsables de los nuevos cargos de conspiración para cometer tortura que les endilgó la fiscalía de Estados Unidos. Esta acusación formal se suma a los cargos previos de narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína y delitos relacionados con armas.
Dos cosas no cambiaron. Ambos permanecerán detenidos en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, donde están desde su captura el 3 de enero de 2026 en una operación militar estadounidense. Tampoco ha variado el cronograma del tribunal: el juicio se iniciará el 14 de junio de 2027.
Diversos medios informativos, estadounidenses y europeos, coinciden en que la incorporación de los cargos de tortura altera de forma significativa el alcance del caso. Según el comunicado del Departamento de Justicia, los fiscales alegan que Maduro y Flores presidieron durante más de dos décadas un sistema de represión basado en la violencia, las detenciones arbitrarias y la tortura para silenciar a la oposición política y mantenerse en el poder.
La acusación describe métodos que incluyen descargas eléctricas, asfixia, violación, desnudez forzada, aislamiento prolongado, privación de alimentos, reclusión en celdas de castigo y tortura psicológica , así como amenazas contra familiares de las víctimas, incluidos niños. Se identifican al menos nueve víctimas, tres de ellas ciudadanos estadounidenses. Los fiscales no acusan a Maduro ni a Flores de haber aplicado directamente las torturas, sino de haber ordenado y supervisado esos abusos a través de altos funcionarios.
Los nuevos cargos se añaden a los que ya enfrentaban. Según el Departamento de Justicia, Maduro y Flores están ahora imputados de conspiración de narcoterrorismo (pena mínima obligatoria de 20 años y máxima de cadena perpetua), conspiración para cometer tortura, conspiración para importar cocaína (mínima de 10 años y máxima de cadena perpetua) y delitos de armas.
El cargo de tortura, por sí solo, no impone un mínimo obligatorio, pero incrementa la severidad potencial de la sentencia y refuerza la narrativa de la fiscalía estadounidense sobre un sistema de represión estatal vinculado a las actividades de narcotráfico.
Maduro y Cilia, de ser condenados por el conjunto de cargos en su contra (incluyendo tortura), enfrentarían una pena mínima obligatoria de 50 años de prisión.
La base legal estadounidense del cargo de tortura prohíbe la tortura cometida fuera del territorio estadounidense cuando el acusado está presente en Estados Unidos, independientemente de la nacionalidad de la víctima o del perpetrador.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en elestimulo.com — el contenido pertenece a El Estímulo.