Los datos que Roma escuchó
La participación histórica de la presidenta Delcy Rodríguez Gómez, ante el Foro Mundial de la Alimentación de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en Roma, podría definirse como la ratificación de que Venezuela no solo resistió el embate más brutal de su historia contemporánea, sino que hoy renace con voz propia, soberanía productiva y propuesta estratégica.
Y es que mientras en el ámbito internacional se aprecian crisis sistémicas, Venezuela se presenta ante la FAO para compartir su modelo exitoso de resiliencia agroalimentaria y defender la alimentación como el derecho humano inalienable, directamente vinculado con la vida, la dignidad y el desarrollo integral de las personas.
En este sentido, y para comprender la magnitud del momento que vivimos en este año 2026, es obligatorio hacer memoria.
Como recordaba la presidenta ante el foro multilateral, en el año 2013 la FAO reconoció formalmente a Venezuela por haber alcanzado de manera anticipada las metas internacionales de reducción del hambre, logrando bajar la subalimentación a menos del 5%.
Sin embargo, lo que vino después fue una embestida: un periodo signado por la confrontación promovida por sectores extremistas y la posterior imposición, a partir de 2017, de más de 900 medidas coercitivas unilaterales.
Evolución de la subalimentación y nutrición en Venezuela Los datos presentados en Roma también desmontan de forma categórica la narrativa de la propaganda anti-venezolana: En primer lugar, el índice de subalimentación en el país experimentó un descenso histórico.
Tras haber alcanzado niveles críticos durante la fase más agudizada del bloqueo y cerco financiero internacional, la proporción de población en situación de subalimentación logró reducirse al 5,3% en el año 2025, consolidando esa tendencia a la baja para ubicarse en un 3,0% en lo que va de 2026.
En segundo lugar, la malnutrición aguda en niños y niñas menores de 5 años sufrió un drástico desplome.
Mientras que en el año 2019 este indicador se situaba en un preocupante 14,8%, la implementación de programas sociales y redes de atención directa permitió reducir la malnutrición infantil a un 1,3% en 2025.
En tercer lugar, los indicadores de salud pública reflejan un logro destacado en materia de lactancia materna exclusiva, alcanzando una tasa del 73,7%.
Este resultado sitúa a Venezuela con una de las cifras más altas y ejemplares de todo el continente latinoamericano.
En cuarto lugar, el aparato productivo nacional ha mostrado un repunte sostenido en el uso de la capacidad agroindustrial, pasando de un 66% de operatividad registrada en 2021 a un 78% alcanzado en 2025, lo cual evidencia una mayor eficiencia operativa y el aprovechamiento de la infraestructura instalada.
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