Entre la integración y el anhelo de volver a Venezuela: el drama de las familias venezolanas en Colombia
Durante los últimos años, Colombia dejó de ser un simple territorio de paso para convertirse en el hogar definitivo de millones de venezolanos . La cercanía geográfica, las raíces familiares y una memoria compartida transformaron esta frontera en una de las más solidarias de la región. Sin embargo, para miles de hogares, la tranquilidad construida a fuerza de trabajo vuelve a tambalearse ante la incertidumbre política y los giros en la agenda migratoria.
En entrevista con El Nacional , Noé Alvarado, venezolano residenciado en Medellín, departamento de Antioquia, recuerda que tomó la decisión más dura de su vida: empacar lo esencial y salir de su país junto a su esposa y sus dos hijos. La intensificación de la represión tras el proceso electoral del 28 de julio de 2024 le dejó claro que quedarse en Venezuela significaba poner en riesgo directo la seguridad y el futuro de su familia.
«Mis hijos se quejaban a diario por los cortes eléctricos. No había transporte para llevarlos a la escuela y la situación económica era insostenible. Con la persecución del régimen hacia los testigos y miembros de mesa que participamos en el proceso electoral del 2024, ya era imposible aguantar y callar. Luché hasta el final, pero por el bienestar y el futuro de mis hijos tuvimos que salir».
La salida familiar fue por etapas. Los niños viajaron primero con su madre hacia Medellín, departamento de Antioquia, con el apoyo de un pariente. Noé se quedó en Venezuela varios meses trabajando para reunir el pasaje y los trámites: «Mi esposa me ayudó a pagar el pasaporte, que costó 216 dólares», recuerda.
Al llegar a Colombia, sus hijos obtuvieron el Permiso por Protección Temporal (PPT). Noé y su esposa, en cambio, siguen a la espera de una respuesta a su solicitud de refugio, amparados solo por un salvoconducto. En Medellín, departamento de Antioquia, la orientación médica y social del Centro Intégrate les permitió avanzar en los trámites, pero el limbo jurídico persiste.
«¿Cómo es posible que mis hijos tengan PPT y nosotros no?» , cuestiona Noé sobre las trabas normativas. Ni siquiera la figura del PEP-Tutor —mecanismo diseñado por el Estado colombiano para regularizar a padres y custodios de menores con PPT— ha sido una alternativa viable para ellos, pues la norma exige que el documento del menor hubiese sido expedido antes de la fecha de corte 31 de diciembre de 2023, excluyendo a quienes debieron migrar después.
Pese al desarraigo, los logros educativos de sus hijos reafirman la decisión de haber emigrado. «A mis hijos les faltan solo tres años para terminar el bachillerato. Tienen excelentes calificaciones y reciben una educación que en Venezuela era imposible, porque existen personas sin preparación ocupando cargos de docentes solo por afinidad política al régimen», señala Noé.
Frente a este escenario, el alcalde Federico Gutiérrez recordó que el 10% de la población de Medellín, departamento de Antioquia, proviene de Venezuela, e invitó a hacer memoria: en los años ochenta la situación era la opuesta y Venezuela acogió a millones de colombianos.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.elnacional.com — el contenido pertenece a El Nacional.