Sobrevivientes del doble sismo reconstruyen sus negocios entre las carpas del estadio César Nieves
La Guaira. El humo de los fogones y el aroma a café recién hecho se abren paso entre las carpas temporales del estadio César Nieves en Catia La Mar. Luego de que el doble sismo de junio dejara a decenas de familias sin hogar ni sustento en La Guaira, la economía local resurgió en el lugar menos pensado: un campamento de sobrevivientes donde las mismas víctimas cocinan, comercian y se sostienen mutuamente en medio de la adversidad.
El evento telúrico, de magnitud 7.2 y 7.5, según la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis), ocurrido el 24 de junio pasado, impactó por igual a emprendedores en mercados municipales, urbanizaciones y sectores populares del estado costero.
Pese a la magnitud de la emergencia, ni Protección Civil ni la Gobernación de La Guaira han publicado a la fecha un balance oficial sobre la cifra de comercios e infraestructuras declaradas en pérdida total.
Ante la ausencia de ayuda oficial y el ya limitado auxilio privado, Ingrid Espinoza y María Pérez, junto a otros afectados, se animaron a emprender y adquirieron mercancía para venderla entre los mismos habitantes del refugio, un recinto temporal habilitado para alojar a familias sin vivienda en una de las parroquias más pobladas de la región.
Esa falta de información precisa mantiene a la comunidad a la espera de respuestas, pero en el caso de Ingrid y María, eso no ha sido un obstáculo para seguir adelante.
Por eso han optado por la acción propia mientras las autoridades definen los pasos a seguir para acceder al apoyo prometido. El emprendimiento en medio de la adversidad se convierte para ellas en un salvavidas económico y emocional.
“Yo tenía mi negocio aquí mismo en el mercado comunitario Catia La Mar; se me quemó todo, no me quedó absolutamente nada y por eso decidí, junto con mi hija, ponernos a trabajar dentro del refugio. Unos amigos me prestaron una cocina y comenzamos a hacer lo mismo que vendíamos en el mercado. Gracias a Dios nos ha ido bien”, aseguró Ingrid Espinoza a Crónica Uno .
En su menú ofrece tequeños, empanadas, refrescos y malta; además, no descarta incorporar en el corto plazo otras opciones de fácil elaboración que sirvan como almuerzo.
“Todo lo que se nos va ocurriendo lo vamos sumando al negocio. Ya tenemos varios clientes, gracias a Dios. Lo bueno es que se ha corrido la voz y le estamos vendiendo a personas que viven o trabajan cerca. Los primeros clientes fueron la gente del refugio y también los guardias o funcionarios, porque muchas veces no les llega el desayuno y vienen hasta nuestra carpa a comer”, reveló.
El café simple y el café con leche figuran entre lo más vendido en el refugio, donde ni el calor habitual de la zona logra enfriar el arraigo por esta bebida. “Una de las cosas que más sale es el café. Nosotros los guaireños somos muy cafeceros y eso nos está ayudando muchísimo”, añadió.
Con respecto al financiamiento ofrecido por las autoridades nacionales y regionales para quienes perdieron su fuente de ingresos tras los terremotos, Espinoza indicó que, hasta el momento, no ha recibido ninguna propuesta.
“Por los momentos no hemos obtenido ninguna ayuda.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en cronica.uno — el contenido pertenece a Crónica Uno.