Víctimas de terremotos en La Guaira exigen nuevas inspecciones: «Habrá que implosionar el edificio para acceder al crédito»
Armando Rojas nunca imaginó que, después de vivir durante 30 años en su apartamento, terminaría pidiendo que demolieran o implosionaran el edificio que considera su hogar.
Su solicitud no responde al deseo de abandonar su propiedad , sino a la impotencia e incertidumbre que enfrenta desde los terremotos del 24 de junio de 2026, que afectaron a cientos de familias en La Guaira. «Hoy, como que la única vía es exigirle a la Comisión de Habitabilidad del Gobierno que nos implosione el edificio para ver si podemos ser beneficiarios del plan Venezuela Renace», afirma Rojas, propietario de un apartamento ubicado en el sector Las Quince Letras, parroquia Macuto.
Según su testimonio, el inmueble recibió inicialmente una clasificación de estructura colapsada durante la primera inspección.
Sin embargo, posteriormente fue cambiado a etiqueta roja.
Ahora, explica, el código QR de la vivienda refleja esa última condición, lo que les impide avanzar en su solicitud de financiamiento dentro del programa gubernamental.
Rojas asegura que durante el último mes ha acudido al menos 15 veces al Ministerio de Vivienda, en Caracas , para solicitar una revisión de su caso.
La respuesta que ha recibido, es que la burocracia impide modificar la clasificación. «Es decir, que lo único que tenemos es pedirle a la gente que nos explote el edificio para nosotros poder pedir el crédito».
Etiquetas rojas sin una respuesta definitiva Propietarios del Conjunto Residencial Los Dos Delfines han hecho pública su solicitud de una nueva inspección y aclaratoria ante el cambio en las etiquetas recibidas por el inmueble (Foto Cruz A.
Sojo) El caso de Rojas no es aislado.
El Pitazo ha documentado al menos una docena de situaciones similares entre propietarios afectados por los terremotos del 24 de junio, quienes cuestionan las inconsistencias en las evaluaciones de sus inmuebles.
Una situación similar afecta al Conjunto Residencial Los Delfines, en Playa Grande , parroquia Urimare.
Manuel Contreras, vocero de los propietarios, explica que el complejo está integrado por dos torres de 74 apartamentos cada una.
Contreras detalla que la torre 1 tenía un código QR en el sistema de habitabilidad que sugería demolición.
Sin embargo, después de una nueva inspección, el código desapareció del sistema.
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