“Vivimos en un nuevo conservadurismo”: Julián Hernández
Después de recorrer durante año y medio festivales en Europa , Los demonios del amanecer (2024), la novena película del cineasta Julián Hernández (Ciudad de México, 1973), comenzó hace unas semanas su itinerancia en distintas salas de México.
Estrenada en 2024 en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara, la cinta que ofrece una mirada íntima y disruptiva de la juventud LGBT en la Ciudad de México encontró primero su público fuera del país, como ha sucedido con la mayoría de sus películas.
“En algún momento pensé que, como mi película anterior, La huella de unos labios , ya no se estrenaría en México”, dice en entrevista Hernández, sabedor de los vaivenes que suelen enfrentar las cintas mexicanas para llegar a las salas en el territorio nacional, principalmente las que abordan la diversidad sexual .
Por ahora, Los demonios del amanecer se exhibe en la Cineteca Nacional y en las próximas semanas llegará a otros espacios alternativos de ciudades como Querétaro y Tijuana.
Sentado en su oficina en la colonia Roma, Hernández, considerado el realizador más prolífico y vanguardista de cine LGBT en la filmografía nacional en lo que va del siglo XXI, habla con Confabulario sobre su trayectoria, los desafíos de exhibir cine mexicano frente a producciones comerciales masivas, así como de los riesgos de la autocensura en un momento en el que, dice, vivimos una nueva ola de conservadurismo . ¿La dificultad de llegar a salas comerciales se debe a la falta de espacios de exhibición? Sí, he estado estrenando películas desde el 2003, con Mil nubes , que fue mi primera película.
Los primeros años fueron verdaderamente muy complicados porque había cierto temor de los distribuidores de enfrentarse a una temática así, todavía causaba bastante escozor .
En la actualidad ha cambiado mucho, las distribuidoras se acercan a estos materiales y quieren buscarles un lugar.
Lo que ocurre es que hay muy pocos espacios para el cine mexicano, sobre todo ante estrenos tan avasallantes como los que hemos tenido las últimas semanas, La Odisea y El hombre araña .
Se vuelve complicado.
Es una batalla conseguir, deja tu varias funciones al día, tener una.
Es lo que ha ocurrido con Los demonios del amanecer , vamos, no quiero decir conformándonos, pero encontrando una función diaria, una cada tercer día, en horarios diversos.
Aquellos años en que podíamos pensar que tendríamos tres o cuatro funciones diarias ya no ocurre para el cine mexicano.
Es un guion que venías trabajando desde hace muchos años, ¿cómo se fue gestando? Antes de escribir esta historia, había escrito cuatro películas.
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