El regreso de López Obrador
Desde hace unas cuantas semanas, el expresidente Andrés Manuel López Obrador regresó a la Ciudad de México.
Dejó de sentirse seguro en su búnker en Palenque, resguardado por el Ejército y donde, si alguien quería hablar con él, tenía que visitarlo.
El miedo de lo que Estados Unidos podía hacer con su hijo Andrés, de quien había trascendido que estaban investigando en Estados Unidos, ya no se contenía con el solo hecho de haberle dado una cobertura inicial cuando renunció a la Secretaría de Organización de Morena para un repliegue estratégico.
Volvió para preparar nuevas estrategias y escuchar opiniones sobre qué podría hacer para protegerlo.
Una de las consideraciones que se hicieron, cuando aún estaba en Palenque, es protegerlo enviándolo a un país “fuera del alcance” del gobierno de Estados Unidos.
Los únicos países que vieron se encontraban en esa condición eran Rusia y China, porque Cuba, Venezuela y Nicaragua no parecían opciones.
Brasil tampoco era una alternativa, porque el presidente Luiz Inácio Lula da Silva tiene a su propio Andy, su hijo mayor Fábio Luiz Lula da Silva, Lulinha, aunque a diferencia de lo que pasa en México, enfrenta una investigación por presunto tráfico de influencias y corrupción.
No hay información del porqué pudieron haber desechado a Rusia y China, pero una fuente estadounidense sugirió que lo más probable es que rechazaran la petición porque difícilmente se embarcarían en una proxy war –que es enfrentarse de manera indirecta con su adversario– con Estados Unidos y abrir un nuevo flanco de guerra contra Washington.
El país en el que finalmente pensaron fue Sudáfrica, y establecieron contacto con funcionarios de ese país para sondear la posibilidad, que ni siquiera llegó a formalizarse por el rechazo que tuvieron de origen.
La intención de sacarlo del país se fue desvaneciendo porque había tres problemas centrales: irse del país sería un reconocimiento de culpabilidad; daría elementos de verosimilitud de su complicidad en actos de corrupción y tráfico de influencias denunciados en los medios, y mostraría algo que quieren ocultar en la familia de López Obrador, que es la debilidad profunda de no poder siquiera defender en México a los suyos.
En una fuga hacia delante, como suele hacer López Obrador, Andy comenzó a hacer precampaña electoral en Tabasco, dejando el bajo perfil que había mantenido desde que se fue de Morena a finales de mayo.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.elfinanciero.com.mx — el contenido pertenece a El Financiero.