¿Sigues en tu empleo por miedo?
Hay empleados que llegan puntuales, cumplen con lo asignado y evitan cualquier conflicto.
Desde afuera, su permanencia parece un signo de estabilidad; sin embargo, algunos llevan meses pensando en irse, aunque el temor a perder el ingreso pesa más que el desgaste cotidiano.
Siguen en su lugar, pero su relación con el trabajo cambió.
La incertidumbre ayuda a explicar esa conducta.
El menor crecimiento, las automatizaciones y la inteligencia artificial han extendido la percepción de que habrá menos plazas y mayores exigencias.
The Wall Street Journal popularizó el término job hugging , algo así como abrazar el empleo para impedir que se vaya.
Describe a quien conserva un puesto que perdió interés porque ve pocas oportunidades afuera.
Para una empresa, la baja rotación suele resultar tranquilizadora.
Reduce reemplazos, conserva experiencia y mejora ciertos indicadores.
Aun así, la permanencia ofrece información incompleta.
Una persona puede quedarse porque valora su trabajo y quiere crecer; otra, porque siente que carece de opciones.
Ambas aparecen en la nómina, pero sólo una mantiene un vínculo vivo con la organización.
El costo también recae sobre quien permanece.
Quedarte durante una etapa incierta puede parecer prudente cuando tienes compromisos familiares, deudas o pocas alternativas inmediatas.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.elfinanciero.com.mx — el contenido pertenece a El Financiero.