Aldo Comas, sin filtros: «Cuanto más te llaman facha, más ganas tienes de decir: 'Pues sí, soy facha. ¿Y qué pasa?'»
A pesar de que últimamente la agenda de Aldo Comas está repleta de compromisos, llega antes de tiempo a la entrevista.
Es educado, cercano y de esos personajes que no defraudan en las distancias cortas.
Habla con las manos, enlaza una historia con otra y tiene esa capacidad de saltar de un asunto trascendental a una anécdota disparatada sin necesidad de tomar aire.
En cuestión de minutos, uno entiende que lo suyo no es impostar un personaje para las cámaras.El marido de la actriz Macarena Gómez lleva unas semanas en el centro de las polémicas por sus declaraciones en las redes sociales y en los platós de televisión.
Sus opiniones políticas, expresadas sin filtros, han conseguido que muchos descubran al artista que hay detrás de los focos. «Yo me dedico a la pintura, vivo de la pintura, me gusta hacer arte, me gusta traer belleza al mundo ».
Otros, sencillamente, han encontrado en él un nuevo motivo para discutir.
A Aldo, que tiene bastante asumido que no va a gustar a todo el mundo, la situación le divierte más de lo que parece preocuparle.«Me sorprende mucho lo de 'qué valiente eres' y todo ese rollo cuando, al final, estoy diciendo lo que todo el mundo piensa», asegura.
Admite que a veces utiliza términos bruscos y se expresa como si estuviera en un bar, pero no tiene intención de cambiar su manera de hablar. «Es intensito», reconoce.Aldo Comas cree que parte de su popularidad tiene que ver con una forma de comunicar que, a su juicio, no abunda. «La derecha siempre ha tenido un problema de comunicación y quizás falta más gente como yo que comunique sus valores sin que se le asocie a símbolos arcaicos.
Hoy en día tenemos una derecha más moderna», explica.
Aunque esa exposición pública también tiene su precio. « Los 'haters' son una raza espectacular.
Es la tergiversación de la democracia : ahora todo el mundo puede hablar, todo el mundo puede opinar, todo el mundo puede insultar», dice.Reconoce que al principio le afectaba más, especialmente cuando los comentarios iban dirigidos contra su familia. «Cuando recibo amenazas de muerte o hablan de mi hijo, hablan de mi madre, que en paz descanse, o cosas de estas, joden un poco», admite.Una infancia poco convencionalPara entender a Aldo Comas hay que retroceder a su infancia, que, como recuerda, fue de todo menos normal.
Su padre era motero de Harley-Davidson y él, con apenas cinco años, ya acudía a las concentraciones. «Mi padre me soltaba con una Harley de batería y me decía: 'Si te pierdes, tú busca a los Ángeles del Infierno», recuerda.
Y así lo hacía.
Cuando no encontraba a su padre, localizaba el emblema de las calaveras y «entre seis Ángeles del Infierno me escoltaban con mi moto en medio y me llevaban hasta donde estaba mi padre».
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