Alimentos 'GLP-1 friendly': cuando el marketing va tras el medicamento
La industria alimentaria pretende subirse a la ola levantada por los fármacos de la 'familia Ozempic', pero esa etiqueta estampada en algunos envases no tiene respaldo científico
Los medicamentos inyectables para perder peso están en boca de todos. Con opiniones a favor y en contra, se habla de ellos en los centros de trabajo, en televisión, en redes sociales y hasta en los gimnasios. Pero por primera vez, la industria del marketing alimentario va tras el medicamento y está tratando de modificar tus hábitos de compra aprovechando este auge. Aunque para ello tengan que inventarse una nueva etiqueta comercial.
Es una hormona. El GLP-1, abreviatura de péptido similar al glucagón tipo 1 , es una hormona que produce nuestro cuerpo de forma natural después de comer.
Cuando hemos ingerido la cantidad suficiente de alimentos, las células L del intestino delgado liberan esta hormona en la sangre para que llegue al cerebro con el aviso de que ya no necesitamos comer más, ya estamos saciados.
Además de ello, esta hormona también controla el tiempo que tarda en vaciarse el estómago y avisa al páncreas para que libere insulina para regular los niveles de azúcar en sangre.
Porque principalmente hacen el trabajo que haría esta hormona . Consiguen que llegue al cerebro esa sensación de saciedad y hacen que el proceso de la digestión sea más lento para que nos sintamos llenos durante más horas. No contienen la misma hormona GLP-1 que fabrica nuestro intestino, pero son capaces de activar los mismos receptores que pulsaría esta hormona y con un efecto que dura varios días.
El auge de estos fármacos para la pérdida de peso que son análogos de la hormona GLP-1 ha provocado que la industria alimentaria invente el sello "GLP-1 friendly" (amigable con el GLP-1) para estamparlo sobre algunos envases. Cade destacar que esta distinción no es algo oficial ni está regulada por ninguna institución, simplemente es una estrategia de marketing para hacernos creer que determinados alimentos pueden realizar la misma función que estos fármacos. Que si consumimos esos productos se bloqueará la sensación de hambre y la digestión será más lenta, tal como ocurre con estos medicamentos, pero la realidad es que esto no ocurrirá del mismo modo que ocurre con los inyectables.
En realidad sí, siempre ha habido alimentos con alta densidad nutricional , ricos en proteínas, fibra y grasas saludables que van a provocar que el vaciado del estómago y la digestión sean un poco más lentas y que activen durante más tiempo la señal de saciedad en nuestro cerebro.
Nuestros mercados están llenos de productos como legumbres, avena, brócoli, nueces, aceite de oliva virgen extra, aguacate, huevos, pescado o carnes magras que, sin llevar ningún distintivo 'friendly', conseguirán este efecto durante mucho tiempo, aunque no tanto como los fármacos.
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