El director de cine Luis Buñuel, hace 50 años: "La mejor forma que tiene un buen ateo de despreciar a la humanidad es morir mientras todo el mundo le escupe encima"
El cineasta turolense Luis Buñuel es sin duda uno de los directores de cine más famosos de toda la historia de nuestro país. El realizador, nacido en el municipio de Calanda, se instaló en Madrid poco antes de cumplir la mayoría de edad con la intención de estudiar Ingeniería Agrónoma, pero su paso por la Residencia de Estudiantes le puso en contacto con artistas de la talla de Federico García Lorca o Salvador Dalí, alimentando su parte creativa y haciéndole destacar como el cineasta de la Generación del 27 .
Gracias a ello, Buñuel decidió emprender su propio camino para instalarse en París, donde tuvo contacto directo con el movimiento surrealista, algo que influyó de manera decisiva en toda su obra , especialmente durante su primera etapa. Esta repercusión quedó patente en algunos de los títulos más famosos de su filmografía, como por ejemplo el aclamado cortometraje ‘Un perro andaluz’ (Luis Buñuel, 1929), o ‘La edad de oro’ (Luis Buñuel, 1930). Sin embargo, su vida cambió tras el estallido de la Guerra Civil en España, ya que su posicionamientos ideológicos próximos a la izquierda, su fidelidad a la Segunda República, y su ateísmo suponían un grave desagravio para el bando sublevado, motivo por el cual se exilió a Francia antes del desenlace del conflicto bélico . Finalmente, el cineasta se instaló en México a mediados de la década de los 40, donde rodó algunos de sus títulos más recordados como ‘Los olvidados’ (1950) o ‘El ángel exterminador’ (1962). Su genial carrera fue debidamente honrada durante la 45º edición de los Premios de la Academia, en la que Buñuel se convirtió en el primer director español en ganar el Oscar gracias al triunfo de ‘El discreto encanto de la burguesía’ (1972) en la categoría de Mejor película internacional.
A pesar de ello, el cineasta tan solo pudo regresar a España en momentos puntuales de su carrera, para rodar con muchas dificultades a causa de la censura clásicos como ‘Viridiana’ (1961) o ‘Tristana’ (1970), algo que no mejoró hasta la muerte del dictador Francisco Franco en noviembre de 1975. El propio Buñuel bromeó en numerosas ocasiones con los problemas que le habían generado a lo largo de su vida sus ideas progresistas y su creencia ateísta, tal y como él mismo explicó en una entrevista que tuvo lugar en México a finales de los 70 y que fue incluida años más tarde en el documental ‘El último guión. Buñuel en la memoria’ (Gaizka Urresti, Javier Espada, 2008):
“ Gracias a Dios soy ateo desde que nací. Y por eso, me gustaría mucho confesarme en voz alta antes de morir. Entonces llamaría a todos mis amigos ateos, comunistas y tal, y estando ya todos presentes diría: ‘Me acuso a mí mismo de esto, y lo otro. Creo en ti, Dios mío. Tomen ejemplo de mi muerte, ustedes han compartido conmigo creencias nefastas. Miren como muero’. Entonces muero y voy al infierno, porque todo forma parte de una broma que les estoy haciendo a mis amigos . Antes de morir, eso sí, el testamento.
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