Cinco hábitos clave para cuidar tu microbiota intestinal
Cuidar la microbiota intestinal es importante para mantener el equilibrio de los microorganismos que viven en nuestro intestino y que participan en diferentes funciones del organismo, desde la digestión y el metabolismo hasta la respuesta inmunitaria.
Su composición no es igual en todas las personas ni permanece siempre estable : puede cambiar en función de factores como la alimentación, el ejercicio físico , el descanso, algunos medicamentos y otros hábitos de nuestro día a día.
Pero, ¿ cómo cuidar la microbiota intestinal ? No hace falta seguir una dieta perfecta ni recurrir necesariamente a suplementos o productos específicos.
Existen hábitos cotidianos que pueden favorecer una microbiota más diversa y equilibrada y que son relativamente fáciles de incorporar a nuestra rutina .
Desde prestar atención a los alimentos que incluimos en la dieta hasta mantenernos activos o cuidar el descanso , estas son cinco prácticas que pueden ayudarnos a cuidar la microbiota .
Vuelve a alimentar a tus bacterias: más fibra, más variedad La alimentación también nutre a nuestra microbiota : "la clave está en sumar variedad en cada comida : distintas verduras, frutas, semillas, frutos secos o legumbres.
Pequeños cambios que nos ayudan a incorporar diferentes fuentes de fibra cada día", explica Inés de Osma, Head of Brand de Baïa, expertos en suplementación.
Recupera horarios: tu intestino también tiene reloj "En vacaciones suelen cambiar nuestros horarios de sueño y comidas.
Recuperar cierta regularidad puede ser positivo también para nuestra microbiota, ya que existe una relación entre ritmos circadianos, sueño y microbiota intestinal", sigue explicando Inés de Osma, que indica que "l a ciencia empieza a estudiar precisamente esta conexión.
Una revisión sistemática publicada en 2026, que analizó 41 estudios en humanos, encontró asociaciones entre alteraciones del sueño y del ritmo circadiano y cambios en la microbiota intestinal.
Los propios autores señalan, sin embargo, que existe heterogeneidad entre los estudios y que muchas de estas relaciones todavía no permiten establecer causalidad".
Muévete: tu entrenamiento también llega al intestino Volver a caminar, entrenar o simplemente aumentar nuestra actividad diaria es otra forma de recuperar la rutina.
"Un metaanálisis de 25 estudios y 1.044 participantes encontró cambios en la microbiota asociados al ejercicio , además de un pequeño aumento de la diversidad alfa.
No hace falta empezar septiembre con grandes retos: recuperar progresivamente el movimiento ya es un buen comienzo", cuenta Inés de Osma.
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