Pedro Alonso, 55 años:"De mi infancia recuerdo los bocadillos de tortilla de mi madre y la cuajada casera de mi abuela"
El verano es una época que suele despertar recuerdos de la infancia y, en el caso de Pedro Alonso , algunos de los momentos que guarda con más cariño están ligados a su tierra natal, Galicia .
El actor, de 55 años, recuerda sus veranos de infancia entre Pontevedra y Soutelo de Montes , donde disfrutaba de unos días marcados por la familia, la playa y la vida en el pueblo.
" El verano me hace pensar en los bocadillos de tortilla que preparaba mi madre y en los melocotones que llevaba la familia a la playa de Yamil. Chorreaban por todas partes", expresó para La Voz de Galicia.
Un recuerdo aparentemente sencillo que resume buena parte de aquellos veranos familiares y de una época en la que la comida que podía llevarse a la playa se convertía también en parte de la experiencia.
Entre sus recuerdos gastronómicos de aquella etapa también aparecen los productos que preparaba su abuela en casa. El actor pasó parte de sus vacaciones en el pueblo de su padre, donde la vida era muy diferente a la ciudad. " Íbamos a casa de la abuela y allí era todo libertad y descontrol ", recuerda.
Aquellos días estaban ligados a una forma de pasar el verano mucho más espontánea, rodeado de familiares y con el pueblo como escenario de sus vacaciones. Y entre los sabores que permanecen en su memoria destaca especialmente uno: la cuajada casera que elaboraba su abuela .
" Recuerdo la cuajada de mi abuela que la hacía con leche de vaca recién ordeñada ", explica Alonso. Se trata de un postre tradicional elaborado a partir de leche que se cuaja para conseguir una textura cremosa y ligeramente firme.
Tradicionalmente, la cuajada se prepara calentando la leche y añadiendo cuajo , una sustancia que provoca que las proteínas de la leche se coagulen y que esta pase de su estado líquido a adquirir una consistencia similar a la de un yogur espeso.
En las elaboraciones tradicionales era habitual utilizar leche de vaca recién ordeñada . Una vez incorporado el cuajo, la leche se dejaba reposar sin moverla hasta que adquiría su característica textura.
El resultado es un alimento de sabor suave y lácteo que puede consumirse solo o acompañado de miel, azúcar, frutos secos u otros ingredientes.
Para Pedro Alonso, aquella cuajada no era un simple postre, sino parte de los recuerdos asociados a las visitas a casa de su abuela y a los veranos en el pueblo.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.elespanol.com — el contenido pertenece a El Español Jaleos.