La crisis de Ceuta enmaraña al PSOE en una semana de contradicciones y choques entre ministros... mientras Sánchez guarda silencio
La entrada masiva de 80.000 inmigrantes en Ceuta, de la que este domingo se cumple un mes , ha sumido al Gobierno en una espiral de desmentidos entre compañeros del Consejo de Ministros, cambios de versiones, cifras contradictorias y explicaciones insuficientes para una oposición y unos socios parlamentarios que han llegado a coincidir en parte del diagnóstico de la crisis.
Todo ello se ha multiplicado en una semana en la que, coincidiendo con la vuelta de las vacaciones de Pedro Sánchez , el Ejecutivo ha dado un impulso a su gestión con la asunción del mando único y la declaración de la situación de interés para la seguridad nacional en la ciudad autónoma; la práctica totalidad ha dado la espalda a la ministra Margarita Robles en su versión sobre los avisos del CNI y el presidente del Gobierno ha optado por mantener su silencio.
Hay que retroceder hasta el 31 de julio, cuando los inmigrantes todavía continuaban cruzando la valle de Ceuta, para escuchar la voz de Sánchez, que ha permanecido casi todo el mes de agosto en el palacio de La Mareta (Lanzarote) y al que solo se le ha visto en imágenes cedidas por la Moncloa, en dos reuniones telemáticas desde la residencia isleña y presidiendo el pasado martes el Consejo de Seguridad que él mismo convocó el lunes.
Será pasado mañana, lunes, 31 de agosto, un mes después de sus últimas declaraciones, cuando rompa su silencio en una entrevista que concederá a las 08.30 horas a la Cadena Ser.
Ya el jueves, tal y como la Junta de Portavoces del Congreso así forzó al Gobierno, comparecerá a petición propia en el pleno de la Cámara Baja , a pesar de que Moncloa había propuesto que lo hiciera en el pleno ordinario del 9 de septiembre.
Esta semana también ha vuelto la actividad parlamentaria, aunque extraordinaria, con las comparecencias de varios ministros en sus respectivas comisiones, la celebración de la Diputación Permanente y, con ella, una ronda de portavoces —también representantes de grupos aliados en el Congreso— que no ha dudado en afear a Sánchez la posición que ha adoptado en este mes de crisis.
Podemos, en palabras de su secretaria general, Ione Belarra , confirmó que había trasladado al Gobierno le parecía "lamentable" que Sánchez no rindiese cuentas en el pleno hasta el día 9 y manifestó que " era necesario que el presidente interrumpiese sus vacaciones para hacer frente a esta crisis Desde Sumar, socio de Gobierno del PSOE, la portavoz del grupo, Verónica Martínez , señaló de manera pública que estaba "de acuerdo" tanto con el día 9 como con el día 3, si bien en privado algunas fuentes del espacio reconocían que era pertinente que la comparecencia tuviese lugar cuanto antes.
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