La cárcel de Botafuegos, al límite tras el traslado de presos de Ceuta rebasa en casi 300 su ocupación de reclusos
El aviso llega desde dentro.
Desde la misma prisión de Botafuegos, en Algeciras, uno de los centros penitenciarios con mayor capacidad para ingreso de reclusos de todo el país.
Si hace unos días sus funcionarios advertían del aumento de su peligrosidad por el alto nivel de ocupación, ahora, la situación está empeorando.
Botafuegos se ha convertido en «un calabozo de Ceuta» , una de las prisiones a las que el Gobierno está trasladando a los marroquíes detenidos en la ciudad autónoma desde que se produjera el gran asalto.
El último anuncio: 22 de ellos.
Pero ya van el doble.Y es que según informan desde el sindicato Acaip-UGT, Botafuegos tiene actualmente alojados a 1.294 presos , una cifra que supera en un 30 por ciento la capacidad máxima que le asignó la Secretaria General de Instituciones Penitenciarias con 1.000 internos como tope.
Sin embargo están a punto de llegar a los 300 de más.«La prisión algecireña está diseñada, por la propia Secretaría General para albergar en el peor de los casos a un máximo de mil reclusos, pero la realidad es bien distinta porque de forma continuada se encuentra por encima de su capacidad máxima, y con casi 1300 incidentes regimentales desde principio de año, algunos de ellos de especial gravedad», avisan.Como exponen, la entrada masiva de inmigrantes a Ceuta ha supuesto la entrada en prisión de algunos de ellos, agudizando esta masificación, en una cárcel que «ya está saturada, con múltiples incidentes», lo que ha causado la preocupación en su plantilla, de por si mermada.«La plantilla no puede garantizar la seguridad»En este sentido y basándose en estas cifras, los trabajadores del centro recuerdan que una cárcel que supera su aforo supone infinidad de problemas: «dificulta una convivencia ordenada y pacífica entre reclusos, aumenta la presión de por sí ya existente en los módulos, la plantilla no puede garantizar la seguridad, complica a la dirección de la prisión una separación interior de presos adecuada, aumenta el número de comunicaciones dificultando el control de los visitantes, aumenta de forma exponencial las amenazas, insultos, agresiones, coacciones, extorsiones… y es un problema para ejecutar con garantías las tareas de reeducación y reinserción social».Además, tal como insisten, la sobreocupación impide que se puedan cumplir derechos y necesidades básicas como que cada recluso pueda tener una celda, tanto para proteger su propia intimidad como para garantizar la seguridad evitando conflictos y tensiones entre ellos.Y frente a esta situación y muy al contrario, la organización sindical, lamenta que existan otras cárceles que están 'semi-vacías', como aseguran que ocurre precisamente con la misma prisión de Ceuta donde solo están abiertos dos módulos de los ocho que tienen.
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