Isabel Jiménez: «Estoy en una edad en la que me puedo permitir decir lo que pienso»
Hay etapas que obligan a detenerse, mirar alrededor y descubrir que las cosas pueden vivirse de otra manera.
Isabel Jiménez parece encontrarse precisamente en ese momento.
Compagina su vocación periodística con su faceta empresarial, disfruta de sus hijos y afronta los cambios de su vida personal con una serenidad que no duda en reivindicar. «Estoy muy tranquila, trabajando muchísimo, disfrutando de mis niños, viajando mucho», cuenta durante nuestra conversación con ABC.La periodista nos atiende tras el encuentro celebrado en Valencia junto a Sara Carbonero , con quien comparte desde hace once años una aventura que comenzó como una idea entre amigas y terminó convirtiéndose en Slowlove.
Ambas acudieron a la tienda de la firma en el centro comercial El Saler para encontrarse con sus clientas, conocer sus historias y presentar la nueva colección otoño-invierno 2026.De los pasillos de Telecinco a construir una marcaLa historia de Slowlove comenzó lejos de las grandes estrategias empresariales.
Nació durante las comidas que compartían después de los informativos, cuando Sara e Isabel empezaron a imaginar un proyecto relacionado con la moda.
Sara se había convertido en un referente de estilo e Isabel tenía claro que quería emprender.
Ninguna de las dos imaginaba hasta dónde llegaría aquella conversación.«Siempre pensamos que iba a ser algo pequeñito», recuerda.
Ambas eran periodistas y no tenían demasiada experiencia empresarial, pero el proyecto fue creciendo de manera orgánica hasta consolidarse como una marca reconocida, integrada desde 2021 en el grupo Tendam.El camino también le permitió descubrir una faceta profesional inesperada. «Yo soy una periodista de vocación desde que tengo uso de razón, pero me he encontrado con una faceta mía que me ha sorprendido porque me ha gustado mucho: la parte empresarial, la de gestión, la de negociación», confiesa.Como directora creativa, participa en un proceso que comienza con la inspiración y la selección de tejidos y termina cuando las prendas llegan a las clientas. «La ropa te puede hacer sentir más seguro, te empodera.
Al final, la ropa es un lenguaje por sí mismo», reflexiona.La apertura de Valencia ha sido otra oportunidad para comprobar que Slowlove ha dejado de ser únicamente una firma de moda.
Durante el encuentro, algunas clientas viajaron desde Murcia y Cuenca para conocerlas y contarles que llevan once años siguiendo la marca. «Se ha convertido en una comunidad, en un universo propio», explica.La nueva tienda busca precisamente acercar ese universo a quienes lo han acompañado desde sus comienzos.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.abc.es — el contenido pertenece a ABC.