Así es la rutina ideal para manejar el estrés desde la mañana, sin meditaciones ni mindfulness
La resiliencia y la flexibilidad psicológica son dos cualidades esenciales para nuestra salud mental, a las que a menudo no prestamos la atención que merecen.
Solemos centrarnos en cómo enfrentarnos a las consecuencias del estrés o incluso cómo prevenirlo, pero pasamos de largo sobre el hecho de que a veces, aunque estresarnos sea inevitable, podemos prevenir sus peores consecuencias.
Esto, básicamente, es lo que consiguen las personas con buena resiliencia y flexibilidad psicológica.
Es algo que puede entrenarse a base de terapia.
Sin embargo, también son cualidades que pueden alcanzarse modificando ciertos hábitos de nuestro día a día.
Sueño, alimentación y ejercicio.
Un equipo de científicos de la Universidad de Binghamton ha encuestado a 400 estudiantes para comparar sus hábitos con sus niveles de resiliencia y flexibilidad psicológica.
Así, han observado que hay una serie de hábitos muy concretos que abundan en los jóvenes que se enfrentan de una forma más positiva al estrés.
Para empezar, el hecho de no saltarse los desayunos marca una gran diferencia.
En general, en las encuestas los resultados empezaban a verse en los participantes que desayunaban al menos cinco veces a la semana.
El ejercicio también fue un factor primordial, pero no es necesario pasar horas y horas en el gimnasio .
Solo con 20 minutos diarios ya se vieron buenos resultados.
Por otro lado, es importante descansar.
Quienes dormían menos de seis horas por noche mostraron un claro descenso en los niveles de resiliencia y flexibilidad psicológica.
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